El Carnaval de Carnavales convirtió el corazón de la Ciudad de México en un escenario vivo donde la tradición, la música y la identidad comunitaria se manifestaron con fuerza.
Personajes emblemáticos como cochinelos, porquirios, lechones, mojigangas, huehuenches, viudas, diablos, plumas y catrinas tomaron las calles al ritmo de bandas de viento, en una celebración que desbordó color y simbolismo.
De acuerdo con reportes oficiales más de 70 mil personas asistieron a esta edición del carnaval, consolidándolo como una de las expresiones culturales más concurridas de la capital.
Un desfile lleno de identidad y personajes tradicionales
Las comparsas desfilaron con una riqueza visual que reflejó la diversidad cultural de la capital.
Cada personaje, desde los diablos hasta las catrinas, aportó un significado particular ligado a las tradiciones de los pueblos y barrios originarios.
Sombrillas intervenidas, trajes bordados y piezas de cartonería dieron forma a un paisaje vibrante que reafirmó la riqueza cultural de la ciudad.
Las figuras monumentales y los vestuarios artesanales captaron la atención del público, que no dejó de fotografiar y celebrar cada paso del desfile.
Las calles se transforman en fiesta
El recorrido avanzó por Avenida Juárez y Avenida 5 de Mayo, donde cientos de asistentes se sumaron al festejo entre aplausos, baile y asombro.
Familias enteras, turistas y transeúntes hicieron pausas para observar, registrar o integrarse al ritmo de la celebración.
La ciudad, así, se transformó en una gran fiesta compartida. Un espacio para visibilizar la cultura de los barrios
El Carnaval de Carnavales surge como una plataforma para reunir y visibilizar estas manifestaciones provenientes de distintos territorios de la ciudad, muchas veces alejados del centro, pero fundamentales en la construcción del tejido social y cultural.






