México logró una reducción histórica de la pobreza en las últimas siete décadas, al pasar del 90% de la población en 1950 al 35.4% en 2024.
Sin embargo, este avance no se ha traducido en una mejora proporcional de la movilidad social, advierte el Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY) en su informe 75 años de pobreza en México: Lecciones y retos para la movilidad social.
Tres periodos clave en la reducción de la pobreza
El análisis del CEEY identifica tres etapas históricas que explican los avances:
- 1956-1984: crecimiento económico incluyente y expansión social.
- 1996-2006: estabilidad macroeconómica, reformas institucionales y programas sociales innovadores.
- 2014-2024: mejora en ingresos laborales y expansión de programas sociales.
Debate coyuntural y deuda estructural
El organismo advierte que las cifras de pobreza suelen generar un debate político coyuntural que deja de lado el análisis de largo plazo.
“Reducir pobreza alivia carencias, pero igualar oportunidades cambia destinos”, señaló Gonzalo Hernández Licona, director del Observatorio Social del CEEY.
Retos persistentes
El informe subraya que el origen socioeconómico sigue determinando el destino de las personas, lo que refleja una desigualdad de oportunidades que limita la movilidad social.
Además, el crecimiento económico ha sido insuficiente y volátil, restringiendo la generación de empleos de calidad.
Seis acciones estratégicas propuestas por el CEEY
- Retomar prácticas históricas exitosas.
- Establecer un objetivo explícito de movilidad social.
- Invertir en capital humano desde la primera infancia.
- Erradicar la pobreza extrema en la próxima década.
- Crear un Sistema Nacional de Cuidados para reducir brechas de género.
- Garantizar progresividad del gasto social.
El informe concluye que México cuenta con los recursos para avanzar hacia una agenda más ambiciosa que no sólo reduzca la pobreza, sino que también ataque las causas estructurales de la desigualdad.






