Miles de personas viven en México con dolor de espalda, es decir, dolor lumbar crónico, sin saber que se trata de una enfermedad inflamatoria progresiva llamada espondilitis anquilosante.
Dolor lumbar o rigidez se siente especialmente por las mañanas o después de permanecer en reposo, pero hay síntomas o molestias que te alertan si lo puedes padecer.
Por ejemplo, si el cansancio persistente o la molestia en el cuello no se quita, pueden ser señales de alerta que requieren valoración médica.
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¿Qué es la espondilitis anquilosante?
El dolor de espalda crónico y del cuello puede ser un síntoma de la espondilitis anquilosante, pero no lo sabes y lo relacionas con cansancio por el trabajo o la mala postura.Portada
Sin embargo, estudios estiman que cerca del 5% de la población en México presenta estas características asociadas a la enfermedad, lo que ayuda a comprender su frecuencia.
Es una condición autoinmune en la que el sistema inmunológico ataca tejidos sanos del propio cuerpo, generando dolor y daño progresivo en:
- La espalda
- Cadera
- Y otras articulaciones
¿Pueden confundirse los síntomas?
Los primeros signos suelen confundirse con molestias comunes del día a día, por el exceso de trabajo y mala postura, pero ten cuidado, si no te atiendes puedes retrasar el diagnóstico de espondilitis anquilosante.
Estos síntomas suelen iniciar desde la adolescencia tardía o la adultez temprana, y la mayoría de los casos se presentan antes de los 45 años.
¿Qué afecta principalmente la espondilitis anquilosante?
Este padecimiento afecta principalmente la columna vertebral y las articulaciones.
En el marco del Día Mundial de la Espondilitis Anquilosante que se conmemoró este 2 de mayo, especialistas advierten sobre la necesidad de prestar atención a los dolores de espalda continuos.
Y por qué, porque podrían estar relacionados con esta enfermedad inflamatoria crónica que afecta principalmente la columna vertebral y las articulaciones, sobre todo, donde se conecta con la pelvis.
“Uno de los principales retos es que los pacientes normalizan el dolor de espalda y lo asocian al estrés o al ritmo de vida, cuando en realidad puede tratarse de un proceso inflamatorio que avanza de manera silenciosa.
”Identificar estas señales desde etapas tempranas permite intervenir a tiempo y evitar limitaciones físicas importantes en el futuro”, explica la doctora Elisa Fortuño.
La especialista, quien es líder de Estrategia Médica y del Área Médica de Inmunología en UCB México, explica que al paso del tiempo, la inflamación persistente puede estimular la formación de nuevo hueso en la columna.
Esta formación de nuevo hueso provoca que algunas vértebras se fusionen y disminuya la flexibilidad, lo que propicia que se generen dificultades para realizar actividades cotidianas.
Lo anterior, no sólo limita la movilidad sino que provoca cambios visibles en la postura.
Síntomas en otros órganos
Es importante que sepas que al tratarse de una enfermedad sistémica, es posible que afecte otras articulaciones o se manifieste con síntomas en otros órganos, como ojos o el sistema digestivo.
“Un patrón común es que los pacientes presentan dolor lumbar en un estado de reposo, pero que a veces disminuye con el movimiento, es importante no ignorarlo.
”Este tipo de características clínicas pueden orientar hacia el diagnóstico oportuno de la espondilitis anquilosante, que es una enfermedad inflamatoria que requiere seguimiento especializado para preservar la movilidad y la calidad de vida”, precisa Fortuño.
Señala que los antecedentes familiares directos o ciertas características genéticas heredadas pueden aumentar la probabilidad de desarrollar esta condición.
Puntualiza que a nivel global, la prevalencia puede variar entre nueve y 30 casos por cada 10 mil personas.
¿Cómo mantener la movilidad y reducir el riesgo de complicaciones?
El diagnóstico oportuno es clave para controlar los síntomas, mantener la movilidad y reducir el riesgo de complicaciones a largo plazo.
Asimismo, adoptar hábitos saludables como mantenerse físicamente activo, cuidar la postura y evitar el tabaquismo puede contribuir a mejorar el bienestar de quienes viven con esta enfermedad.






