
Un siglo de vida cumpliría el próximo lunes 1 de junio de 2026 Marilyn Monroe, quien falleció una amarga noche del verano de 1962.
De la montaña de fotografías suyas tomadas en la última década de su existencia a partir de 1953 —cuando posó en su flamante biblioteca neoyorquina—, sorprenden muchas donde ella exhibe pasión por la buena literatura. Tras su muerte, fueron subastados los 430 volúmenes que poseía: obras de Emily Dickinson, Dostoievski, Platón, Beckett, Wilde, Lorca, Whitman, Jalil Gibrán, Rabelais, Bernard Shaw, Steinbeck, Tennessee Williams, Heminway, Kerouac, Scott Fitzgerald, Twain, Camus, Rilke, Browning, Percy Bysshe Shelley, D.H. Lawrence, Capote, Freud…

Uno alcanzó en 1999, por Christie’s, 9 mil 200 dólares: Ulises, de James Joyce, el mismo grueso libro de pasta dura que Marilyn leía cuando la captó en el parque infantil de Long Island la cámara de Eva Arnold, hacia 1955.
[Canción de Elton John a Norma Jean]
De signo astrológico géminis, el verdadero nombre de Marilyn Monroe es Norma Jean Mortenson. En 2007 un par de cajas con escritos a lápiz de la actriz, cantante y bailarina fueron halladas por Anna Strasberg, siendo publicados en Fragments: Poems, Intimate Notes, Letters by Marilyn Monroe.
[Poema de Ernesto Cardenal a Marilyn]

A 100 años de su nacimiento, una breve selección en su propia tinta.
Poemas de Norma Jean (Marilyn)
Mi nombre iluminaba las marquesinas
Me dije: “Dios, alguien se ha equivocado”.
Pero ahí estaba yo, en las marquesinas.
Di un paso al frente y clamé:
“Recuerda, no eres una estrella”.
Empero ahí estaba yo, en las marquesinas.
*
Adoro hacer cosas que los censores
no dejarán pasar en pantallas de oscuridad total
cuando regresan las formas de los monstruos,
mis compañeros más leales…
Y el mundo duerme
—ay, cómo necesito paz,
aunque sea de un monstruo pacífico.
*
Vida—
Soy tanto tu soplo como la que busca aliento
Acaso rastros suspendidos cielo abajo
A lo más
Aunque resistiendo cual telaraña al viento
—existo más con la gélida escarcha deslumbrante.
Pero mis rayos bordados poseen colores
por mí vistos ya en alguna pintura
—ay, vida
Son los que te han engañado.
*
Pedrería en la caminata
No falta ningún color
Te vigilo como al horizonte
El espacio entre nosotros nos hace señas
Y yo soy montones de historias
Sobre mis espantados pies
Al tiempo que hacia ti me lanzo
*
Tener tu corazón es
La única cosa completamente feliz
(que alguna vez me perteneció)
Que alguna vez poseí
*
Yo pude una vez haberte amado
E incluso te lo dije
Pero tú te fuiste;
Cuando regresaste ya era demasiado tarde
Y el amor fue una palabra olvidada.
¿Recuerdas?
*
por trabajar (haciendo las tareas
que me he propuesto realizar)
en el escenario,
no seré castigada
no me darán de latigazos,
ni me van a amenazar
ni me odiarán ni enviarán al infierno
para arder con la gente mala,
haciéndome sentir que yo también soy mala.
Tampoco tendré miedo a exponer mis genitales,
que sean conocidos y vistos —¿Por qué
deben apenarme mis sentimientos y emociones?
*
Silencio. Silencio. Silencio.
Solo se escuchan
los fluidos mi sangre
como una cascada que anhela
un lago sereno
en donde disolverse por la eternidad.
A un sauce llorón
Me postré bajo tus ramas
Y tú floreciste para finalmente atarte a mí.
Cuando el viento nos sacudió
—la tierra y la arena—
Tú me ataste a ti.
Una amarga canción
Una lágrima pende sobre mi cerveza
sin desaguarse del todo.
Está bastante mal
que me sienta sola
cuando tengo toda mi vida por delante.
Si hallase un remanso
para poder soportar
algo de este penar,
entonces habría algún popote salvavidas
al cual aferrarme.
Es grandioso estar viva.
Dicen que soy afortunada por estar viva,
¡pero cuán difícil me es imaginarlo
cuando todo lo que siento me lastima!
CARNE HUMANA
Soy dulce por fuera,
un borrego al que todos anhelan acariciar.
Pero bien dentro poseo garras
y enormes dientes
y ansío devorar carne humana.
Por dentro tengo tanta hambre
que me devoro a mí misma
y nunca quedo satisfecha.
[selección y versiones libres del Enano Feroz]
Lee: Katia Itzel García, la árbitra acosada por “el juego del hombre”






