Investigadores de la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura (ESIA) Unidad Zacatenco del Instituto Politécnico Nacional (IPN) desarrollaron un concreto permeable elaborado a partir de residuos de construcción y carpeta asfáltica reciclada.
La ESIA Zacatenco trabaja, así, en una alternativa viable para proyectos urbanos sustentables en ciudades que enfrentan simultáneamente crisis de agua y problemas severos de manejo de residuos. Al reciclar materiales, se disminuye la explotación de canteras, actividad que impacta ecosistemas, modifica paisajes naturales y genera importantes emisiones contaminantes.
Esta innovación permitiría dar nueva vida a materiales altamente contaminantes y, al mismo tiempo, podría contribuir a la recarga de mantos freáticos al facilitar que el agua de lluvia se infiltre naturalmente al subsuelo en espacios urbanos de tránsito moderado.
Transformar residuos de demolición y materiales retirados
El IPN indicó que la investigación fue encabezada por la doctora Everth Jimena Leal Castañeda, en colaboración con el maestro en ingeniería civil Miguel Ángel González Martínez, quienes apostaron por transformar residuos de demolición y materiales retirados del reencarpetamiento en una alternativa sustentable para la infraestructura urbana. Así se impulsan futuras mejoras para incrementar la resistencia y ampliar sus aplicaciones. La doctora Leal Castañeda considera que, de continuar su desarrollo, este material podría convertirse en una alternativa viable para proyectos urbanos sustentables, especialmente en ciudades que enfrentan simultáneamente crisis de agua y problemas severos de manejo de residuos.
Se estima que en la Ciudad de México la industria de la construcción genera aproximadamente 14 mil toneladas diarias de residuos, y a nivel nacional, unos 12 millones de toneladas al año, por lo que se podría contar con suficiente materia prima para reciclar y, por ende, disminuir la contaminación, además de contribuir a recargar los mantos freáticos.
Los residuos de construcción dejan de contaminar
La propuesta representa una nueva visión de ciudad, donde los residuos de construcción dejan de contaminar, vuelven a ser útiles y ayudan a que cada lluvia se convierta en una oportunidad para devolver agua a la tierra.
Beneficia la reducción en la extracción de materiales vírgenes de bancos pétreos y, al reutilizar concreto demolido y carpeta asfáltica —considerados residuos de manejo especial—, se disminuye la necesidad de explotar canteras, una actividad que impacta ecosistemas, modifica paisajes naturales y genera importantes emisiones contaminantes.
Se tomaron en cuenta normas específicas de calidad en materia de construcción y se realizó la evaluación de la resistencia, porosidad y funcionalidad del material. Los resultados obtenidos de esas pruebas confirmaron que puede emplearse con buen desempeño en obras urbanas de tránsito moderado, conservando su capacidad de permeabilidad sin comprometer la utilidad estructural para estos fines.
El IPN agregó que la investigación experimental del proyecto se enriqueció con una estancia académica que el maestro Miguel Ángel González Martínez realizó en la Universidad Politécnica de Cataluña, España, en donde contó con la asesoría del doctor José Manuel Gómez Soberón.
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