Oleksandr Usyk sufrió, pero defendió el título unificado de peso completo, al derrotar por nocaut técnico en 11 asaltos a Rico Verhoeven.
Lo que parecía una pelea fácil para Usyk se complicó desde el inicio, pero supo mantener la calma y al final salió con el brazo en alto.
Defendió los campeonatos mundiales pesados del CMB, AMB y FIB ante un rival que opuso más resistencia de la esperada y que llevó al límite al campeón ucraniano.
La detención llegó a un segundo de terminar el penúltimo round de la pelea estelar de la función “Glory in Giza”, realizada en Egipto.
Con las Pirámides de Giza como marco perfecto, el desenlace dejó polémica entre aficionados y especialistas, pues el réferi intervino cuando restaba apenas un segundo en el asalto.
La pelea representó apenas la segunda aparición profesional de Verhoeven en el boxeo, luego de su debut en 2014, y aunque es una leyenda del kickboxing, parecía presa fácil para Usyk,
Pero el holandés aprovechó su mayor altura y peso para hacer daño a Usyk, a quien arrinconó y castigó.
Usyk respondió con su tradicional velocidad de manos y movilidad, conectó uppers que hicieron daño al rival, aunque nunca tomó control total de la pelea.
El dominio era alterno, pero lo que causaba mayor sorpresa era ver a alguien como Usyk sufriendo ante un “inexperto” rival.
Te puede interesar: Camaleón Ayala y Yamileth Mercado regresan al triunfo
Las puntuaciones tenían arriba a Verhoeven por un punto tras nueve asaltos, lo que obligó a Oleksandr a reaccionar.
Y en los asaltos 10 y 11 parecía mejor que Rico, conectando con potencia y haciendo daño a un neerlandés que oponía resistencia.
Pero en el último segundo del asalto 11, un upper preciso, luego de castigo intenso, obligó a la intervención del réferi para detener la pelea.
Pareció precipitada la intervención, pero benefició a Usyk, quien se mantiene como campeón unificado pesado, aunque con algunas críticas por la forma de ganar y de sufrir.





