El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) estimó que la economía mexicana registrará un crecimiento cercano a 1.0% en 2026, reflejo del debilitamiento que mostró la actividad económica durante el primer trimestre y de la expectativa de que su recuperación en los próximos meses sea marginal.
En su reporte semanal “Análisis Económico Ejecutivo”, el organismo del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) advirtió que las perspectivas de crecimiento se ajustan a la baja, como la corrección realizada por el Banco de México (Banxico), que redujo su pronóstico del PIB a 1.1%, cinco décimas menos que su estimación previa (1.6%).
Actividad económica y mercado laboral
El organismo refirió que los resultados del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) confirmaron la debilidad de la economía en el primer trimestre.
Así, el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) anticipa un avance mensual de apenas 0.3% para el inicio del segundo trimestre, insuficiente para alcanzar el crecimiento oficial superior al 2.0% que prevé la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).
Además, el mercado laboral refleja precariedad: la informalidad crece más rápido que la formalidad. En abril, la población ocupada aumentó en 704 mil personas, pero sólo 11 mil en empleos formales, mientras que 693 mil se sumaron a la informalidad.
Inversión y finanzas públicas
Apuntó que la inversión fija bruta acumula una caída anual de 3% en el primer bimestre, mientras que la inversión física del sector público retrocedió 15.6%.
En paralelo, los ingresos del sector público disminuyeron 0.6% anual en el primer trimestre, mientras el gasto aumentó 2.6%, reflejando debilidad en las fuentes de financiamiento.
Perspectiva
El CEESP advirtió que, aunque México aún conserva el grado de inversión, la baja en la calificación soberana de Moody’s y la fragilidad de las finanzas públicas podrían presionar más la economía.
Estimó que para alcanzar un crecimiento superior al 2.0%, como anticipa la Secretaría de Hacienda, sería necesario un repunte trimestral de 1.5% en lo que resta del año, escenario poco probable ante la débil evolución de los indicadores macroeconómicos.






