“Ningún gobierno extranjero puede tomar decisiones que competen exclusivamente al pueblo mexicano”, insistió tajante desde Palacio Nacional la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, al preguntársele acerca de la insistente actitud del gobierno de la Unión Americana vía su embajador en México.
Recordemos, hace unos días el embajador de Estados Unidos, Ronald Johnson instó a México a no politizar el combate contra los cárteles del narcotráfico. Tras las críticas de la presidenta Claudia Sheinbaum, Johnson advirtió que usar la seguridad como disputa política es una oportunidad perdida para fortalecer la cooperación bilateral y pidió no dejarnos dividir.
La lucha contra los cárteles debe unirnos, no dividirnos. Las personas en ambos lados de nuestra frontera desean vivir con seguridad y en paz. Merecen vivir libres de la intimidación, la corrupción y el miedo que generan los cárteles. Cada momento que dedicamos a convertir este…
— Embajador Ronald Johnson (@USAmbMex) June 1, 2026
Diplomacia y respeto mutuo
Desde el atril de la Mañanera del Pueblo, insistió en que la relación con Estados Unidos debe darse en un marco de respeto mutuo. De nuevo, exigió a los embajadores extranjeros limitar sus funciones a la coordinación bilateral y evitar opinar sobre la política interna y la soberanía de México.
Conforme a la línea discursiva de las últimas semanas, la mandataria destacó la importancia de la soberanía y el rol de los embajadores.
“La relación debe ser siempre de iguales y nunca de subordinación”. Pidió a los representantes diplomáticos centrarse únicamente en los temas de colaboración acordados oficialmente.
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Condiciones para la extradición
Acerca de la exigencia de extradiciones, Sheinbaum pidió reciprocidad y, en paralelo, enfatizó que México no encubrirá a nadie que haya cometido un delito, pero condicionó la colaboración a que exista “reciprocidad jurídica… y pruebas”.
Denunció que el Departamento de Justicia estadounidense ha retrasado o ignorado sistemáticamente las peticiones de extradición realizadas por las autoridades mexicanas, mientras Washington exige constantemente la entrega de ciudadanos mexicanos bajo presuntos motivos políticos… sin pruebas.
Rechazo al intervencionismo y llamado a la unidad
Con especial encono, la presidenta criticó lo que llamó “alianzas extremistas” entre la derecha internacional y la derecha mexicana.
Señaló directamente a grupos de la ultraderecha estadounidense por unirse a sectores conservadores en México con el objetivo de desestabilizar a su administración:
“Esta alianza busca socavar la independencia del país utilizando estrategias de intervención disfrazadas de cooperación en seguridad”.
Llamó a la unidad nacional, reiteró que a México se le respeta y que la defensa del territorio y la dignidad de los mexicanos se mantendrán como los ejes inamovibles de la política exterior mexicana.
Comentó que habla seguido con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump y acotó: “Desde luego, no nos queremos pelear con Estados Unidos, pero primero la soberanía…”.
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