Mientras millones de aficionados siguen la emoción del Mundial 2026, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) propone una forma diferente de vivir la fiesta deportiva al viajar al pasado para descubrir los orígenes culturales del juego de pelota mesoamericano.
A través del programa Travesías Arqueológicas, visitantes podrán recorrer algunos de los sitios patrimoniales más importantes del país, acompañados por especialistas que revelarán la profunda conexión entre el deporte, la cosmovisión indígena y la historia de México.
La iniciativa forma parte de las actividades del Mundial Social y contempla recorridos a las zonas arqueológicas de Cantona, en Puebla; Xochicalco, en Morelos; Guachimontones, en Jalisco; y Boca de Potrerillos, en Nuevo León.
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Un viaje por el legado del juego de pelota
Las rutas partirán desde Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey hacia cuatro importantes zonas arqueológicas como Cantona, Xochicalco, Guachimontones y Boca de Potrerillos.
La secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza, destacó que estas travesías permiten comprender el juego de pelota más allá de su dimensión deportiva.
“Nos invitan a mirar el juego de pelota como una práctica cultural profunda, vinculada con la cosmovisión, la arquitectura y la vida comunitaria de los pueblos mesoamericanos”, señaló.
Cada recorrido contará con la guía de especialistas del INAH, quienes ofrecerán contexto histórico y arqueológico para comprender la relevancia de estos espacios en la construcción de la identidad cultural mexicana.
Cantona, la ciudad de las 27 canchas
La primera ruta llevará a los visitantes a la Zona Arqueológica de Cantona, uno de los asentamientos prehispánicos más impresionantes del altiplano mexicano.
Este complejo cívico-religioso conserva 27 canchas de juego de pelota, además de plazas, terrazas, calzadas y conjuntos arquitectónicos distribuidos en una extensa superficie abierta al público.
Los especialistas explicarán cómo esta ciudad alcanzó su máximo desarrollo entre los años 600 y 800 d.C., convirtiéndose en uno de los principales centros urbanos de la región.
Las salidas desde la Ciudad de México están programadas para el 20 y 28 de junio, así como el 11 y 26 de julio.
Xochicalco y su observatorio solar
Otra de las opciones es Zona Arqueológica de Xochicalco, cuyo nombre significa “en el lugar de la casa de las flores”.
Reconocida como Patrimonio Mundial, esta antigua ciudad destaca por sus templos, plazas y canchas de juego de pelota, además de su famoso observatorio astronómico excavado en roca.
Uno de los fenómenos más llamativos ocurre entre finales de abril y septiembre, cuando los rayos solares penetran por un conducto vertical iluminando el interior del observatorio.
Los recorridos se realizarán el 21 de junio, 3 de julio y 26 de julio.
Guachimontones, la joya circular de Jalisco
Para quienes se encuentren en Guadalajara, la ruta hacia Guachimontones permitirá conocer una de las zonas arqueológicas más singulares del país.
Este asentamiento, ubicado en Teuchitlán, se distingue por sus estructuras circulares concéntricas, una característica arquitectónica única en Mesoamérica.
Además de sus canchas de juego de pelota, el sitio ofrece una visión del desarrollo cultural del occidente de México entre el año 100 a.C. y 450 d.C.
Las visitas están programadas para el 27 de junio, así como el 4 y 18 de julio.
Boca de Potrerillos y el arte rupestre del norte
La cuarta travesía se desarrollará en Boca de Potrerillos, uno de los principales sitios de arte rupestre del noreste mexicano.
Ubicado en un paisaje semidesértico, conserva cientos de petroglifos y representaciones grabadas en piedra que muestran figuras humanas, animales, plantas y elementos asociados con ceremonias, rituales y actividades de caza.
Los especialistas explicarán cómo estos vestigios permiten conocer aspectos fundamentales de la cosmovisión de los antiguos habitantes de la región.
Las salidas desde Monterrey serán el 21 y 27 de junio, además del 4 y 25 de julio.
Las Travesías Arqueológicas ofrecen una oportunidad para descubrir cómo el juego de pelota trascendió el ámbito deportivo y se convirtió en un elemento central de la vida religiosa, política y social de los pueblos originarios.
Los interesados pueden consultar costos, requisitos y disponibilidad a través de los canales oficiales del INAH y de su programa de Paseos Culturales.






