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espués de la salida de la Selección Mexicana del Mundial de Futbol, el camino a la realidad en el país es rápido pero lleno de problemas. Y tal parece que el principal es que la relación México-Estados Unidos se tensa para llegar al límite.
De entrada, la Fiscalía General de la República, que encabeza Ernestina Godoy, aseveró que la investigación contra el impresentable gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y sus secuaces, señalados todos por el gobierno de Estados Unidos, no cuenta con –como dicen los abogados– “el parámetro probatorio mínimo”, es decir, las pruebas que casi a gritos ha pedido la presidenta Claudia Shienbaum y que “exige el derecho mexicano para proceder”. Sin embargo, de cualquier manera, supuestamente la FGR sigue investigando. ¿Será?
Con razón la propia Godoy Ramos informó que el caso lo investiga la Fiscalía Especializada en Investigaciones Complejas. Pareciera un chiste, pero no lo es.
La duda viene a cuento porque es por demás sabido que, tanto la Fiscalía como la Suprema Corte de Justicia del Acordeón (¡perdón!, de la Nación), están hechas a modo para satisfacer los intereses de esta errada y llamada cuarta transformación. Y pruebas hay muchas.
Representa, además, una especie de salvavidas para que la también llamada “fiscal carnal” le siga dando largas y más largas al caso Rocha Moya. Esto contrasta con lo que suele responder la presidenta cada vez que le hacen la pregunta del millón: ¿dónde está el gobernador con licencia?
La jefa del Ejecutivo se limita a responder que está localizable, pero no abunda en qué es lo que quiere decir con esa vaguedad. Como bien se sabe, lo seguirá protegiendo, aunque en ello le vaya que el TMEC naufrague, dijéramos, por encima del flamante secretario de Economía, Marcelo Ebrard, quien anda desesperado juntando todos los bonos posibles para llegar a la candidatura presidencial en 2030.
Y para reforzar el argumento que casi a diario esgrime Sheinbaum Pardo, el titular de la Fiscalía Especializada de Control Regional, David Bone de la Garza, admitió que la investigación no ha alcanzado el umbral requerido. Justificó: “no ha habido pruebas, concretamente, para responder en el sentido del parámetro probatorio mínimo que requiere el derecho mexicano”.
El cerco de Ken Salazar
En otro tema no menos importante, la fiscal Godoy Ramos dio a conocer que el exembajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, incurrió en situaciones graves, pero no se le puede sancionar. O sea, el diplomático estadunidense puede respirar tranquilo, sabedor de que no habrá ninguna consecuencia penal en su contra. Sin embargo, a su alrededor ya tiene formado un cerco
Además, efectivamente, los embajadores gozan, en el ejercicio de sus funciones, de lo que se conoce como inmunidad diplomática internacional, de tal suerte que lo que digan durante sus encomiendas no puede ser investigado ni perseguido ni castigado.
Un detalle que, aparentemente, podría no ser significativo, pero al final tiene relevancia: en el último tramo de su administración, Andrés Manuel López Obrador optó por marginar y de plano “cortarlas” con el embajador Salazar, después de que lo tenía como su invitado VIP a Palacio Nacional.
Luego llegó Claudia Sheinbaum y, de forma muy seca, le informó al diplomático estadunidense que, cualquier cosa, lo atendería el secretario de Relaciones Exteriores. En ese tiempo era Juan Ramón de la Fuente.
Salazar se sintió. Luego fue relevado por Ronald Johnson y poco tiempo después anunció la aparición de su libro, en el que coloca en situaciones embarazosas al solitario inquilino de la finca de Palenque. Y ayer, mediante las redes sociales, hizo saber que los días 25 y 26 de julio, cuando se tendió la trampa para Ismael “Mayo” Zambada, se comunicaron con autoridades mexicanas para hacerles saber que, en esa captura, “ni era nuestro avión ni era nuestro piloto”. “La verdad es la verdad”, remató Salazar.
Municiones
*** Muy mala noche pasó el exdirector de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, ya recluido en el Centro Estatal de Reinserción Social (CERESO) de Atlacholoaya, Morelos. Se le dictó prisión preventiva porque Rodríguez Padilla no acreditó un domicilio fijo. Por eso representa un peligro para la víctima, a quien amenazó después de que el video, donde se ve que la golpea, se hiciera viral. Y hasta se vanaglorió de tener los suficientes contactos –“con unas cuántas llamadas”– para evitar el juicio. ¡Vaya amistades que tiene la presidenta! Sin embargo, la duda surge: ¿pensará hablar el exdirector de Pemex sobre el huachicoleo fiscal? Porque de que sabe algo, sí lo sabe. O ¿acaso lo habrán amenazado de sacarle a la luz un expediente mayor?
*** Con gran éxito, el presidente de la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, presentó hace un par de días su libro La nueva legislación por el Agua. Por sus redes, dijo que fue un gusto contar con la presencia de estudiantes de la UNAM que forman parte del programa Jóvenes hacia la Investigación.
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