La Facultad de Psicología de la UNAM promueve la crianza positiva para guiar la conducta de niñas, niños y adolescentes en entornos sociodigitales. Para eso, ofrece herramientas basadas en evidencia científica para que madres, padres y cuidadores gestionen de manera favorable la conducta de sus hijas e hijos, apoyando y protegiendo a las infancias en era digital.
Mediante el Programa de Crianza Positiva en el Hogar, que cumple 25 años de operación y se ha adaptado continuamente a los nuevos tiempos, se enseñan estrategias efectivas para promover hábitos saludables y reducir conductas problemáticas.
Silvia Morales Chainé, académica de la Facultad y coordinadora del programa, explicó que este enfoque ayuda a comprender la conducta infantil y adolescente para orientarla positivamente, fomentando el desarrollo físico y mental.
Las infancias en era digital: emplear tablets o celulares como “nanas” genera prácticas de riesgo
Aunque es más efectivo intervenir desde la infancia temprana, de 18 meses a 10 años, las habilidades adquiridas pueden trasladarse exitosamente a la adolescencia.
Uno de los temas centrales que aborda el programa es el uso de dispositivos electrónicos. Morales Chainé alertó que emplear tablets o celulares como “nanas” genera prácticas de riesgo difíciles de monitorear, ya que ocurren dentro de redes sociodigitales.
“Es importante que las y los cuidadores trasladen las habilidades de crianza al manejo de estos aparatos, cuyo empleo inadecuado puede poner a los niños y adolescentes en riesgo”, señaló.
Aañade que es recomendable estar pendientes de lo que hacen en línea los pequeños, tomar decisiones en familia y detectar usos funcionales, como apoyar actividades físicas o de interacción social fuera de las pantallas.
Técnicas prácticas como dar instrucciones claras
Dijo que es necesario priorizar las relaciones “cara a cara”, ya que la forma de interactuar ha cambiado y, en ocasiones, los jóvenes presentan mayor ansiedad, sintomatología depresiva o dificultades para comunicarse.
El programa enseña técnicas prácticas como dar instrucciones claras, establecer rutinas, manejar el tiempo y reconocer logros para desplazar conductas negativas por positivas. Esto reduce notablemente problemas como la conducta oposicionista desafiante y la hiperactividad.
No elimina la necesidad de corregir, pero enfatiza reforzar lo positivo de manera eficiente. La intervención temprana es clave: no es necesario esperar a que aparezcan berrinches o agresiones; lo ideal es iniciar incluso antes del nacimiento del hijo o hija, cuando se planea ser padre o madre.
Diagnosticar oportunamente trastornos emocionales en las infancias en era digital
Morales Chainé explicó que el programa es especialmente útil en momentos de transición, como el ingreso a la primaria, alrededor de los 6 años, cuando aumentan los desafíos de conducta al pasar más tiempo sentados y expuestos a nuevos entornos.
Con una duración de ocho horas (cuatro sesiones, en modalidad presencial o virtual), el programa cuenta con respaldo de revistas científicas. Capacita además a profesionales de la salud (psicología, medicina, trabajo social y enfermería) y se imparte a cuidadores y docentes de escuelas de nivel básico.
Las expertas de la UNAM destacan que, si en México existieran políticas públicas más robustas de crianza y promoción del bienestar infantil, sería posible diagnosticar oportunamente trastornos emocionales y de salud mental, previniendo escenarios complejos como la violencia extrema.
La crianza positiva no solo transforma la dinámica familiar, sino que equipa a las nuevas generaciones para navegar de forma segura y saludable en los entornos sociodigitales. Intervenir con evidencia científica desde casa es una de las mejores inversiones en el futuro de los adolescentes, puntualizó.
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