Cada temporada de lluvias transforma los bosques mexicanos en un verdadero tesoro gastronómico, pues bajo la tierra y entre la vegetación emerge una extraordinaria diversidad de hongos silvestres que, desde hace generaciones, forman parte de la cocina, la cultura y los saberes de numerosas comunidades mexicanas.
Esa riqueza podrá descubrirse en el Festival de los Hongos Silvestres, que se realizará el 1 y 2 de agosto en el Complejo Cultural Los Pinos, con una programación que combina gastronomía, conocimiento tradicional y actividades para toda la familia.
El encuentro busca acercar al público a la llamada micocultura, es decir, el conjunto de conocimientos y prácticas relacionados con la recolección, preparación y aprovechamiento de los hongos silvestres, un patrimonio biocultural que sigue vivo gracias al trabajo de cocineras tradicionales, recolectoras y comunidades rurales.
Un recorrido por los sabores del bosque
Durante ambos días, de 10:00 a 17:00 horas, los asistentes podrán degustar una amplia variedad de platillos preparados con hongos silvestres y setas cultivadas en las tradicionales Cocinas de Humo, donde cocineras provenientes del Estado de México, Hidalgo y distintas alcaldías de la Ciudad de México compartirán recetas transmitidas de generación en generación.
El festival también reunirá productores locales con una oferta que va mucho más allá de la cocina, pues habrá tamales, zacahuil, helados elaborados con hongos, bebidas fermentadas, chocolates, galletas, sazonadores, setas en escabeche, kits para cultivo doméstico, artesanías y otros productos que muestran el enorme potencial gastronómico y económico del reino fungi.
México, un país privilegiado por su diversidad de hongos
Pocos países en el mundo poseen una riqueza micológica como la de México, pues se estima que en el territorio nacional existen alrededor de 200 mil especies de hongos, aunque la ciencia apenas ha documentado entre el 3.5 y el 5 por ciento de ellas.
Además, cerca de 320 especies ya se identificaron por su interés gastronómico, una cifra que confirma que los hongos no solo forman parte de la biodiversidad nacional, sino también de la identidad culinaria de numerosas regiones.
No es casualidad que agosto sea conocido como el Mes del Hongo, ya que las lluvias y la humedad crean las condiciones ideales para su crecimiento, especialmente en los bosques templados del centro y sur del país, donde las familias recolectoras mantienen vivo un conocimiento ancestral sobre las especies comestibles y su aprovechamiento responsable.
Más que gastronomía: conocimiento y conservación
El Festival de los Hongos Silvestres también busca que los visitantes comprendan la importancia ecológica de estos organismos.
Entre las actividades destacan el taller teórico-práctico «Cultivo de hongos mexicanos», impartido por el biólogo Carlos Briones, de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, así como charlas sobre recolección sustentable y el papel de los hongos en los ecosistemas.
Los más pequeños también tendrán un espacio especial mediante talleres interactivos como «El camino de los esporadores», «Recorrido micótico» y «Jardín fungi», donde aprenderán, de forma lúdica, cómo crecen los hongos y por qué son fundamentales para la naturaleza.
Las nanacateras, guardianas de un saber ancestral
Uno de los grandes protagonistas del festival serán las nanacateras, mujeres recolectoras y cocineras que conservan el conocimiento sobre la identificación, recolección y preparación de los hongos silvestres.
Su trabajo representa un puente entre la tradición y el presente, al preservar técnicas culinarias y conocimientos que han pasado de generación en generación, además de impulsar economías locales mediante el comercio directo con los consumidores.
El Festival de los Hongos Silvestres es una invitación a conocer una de las expresiones menos difundidas, pero más fascinantes, del patrimonio biocultural mexicano.






