Las tienditas de barrio se han convertido en un amortiguador silencioso de la inflación en México, de acuerdo con la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC).
Los resultados de su encuesta «Pulso de la tienda de barrio 2026» revelan que 81.9% de los pequeños comercios sacrifica parte de su margen de ganancia para que las familias puedan seguir comprando, aun cuando los proveedores han incrementado precios y los costos de operación se disparan.
La encuesta, realizada a tres mil 500 comerciantes en los 32 estados del país, muestra que la pérdida del poder adquisitivo obliga a los consumidores a modificar hábitos: 70.9% compra guiándose por el precio y deja en segundo plano la marca, mientras que crece la venta de productos a granel como azúcar, arroz y frijol.
Ante ello, los comerciantes se adaptan cambiando proveedores, reduciendo inventarios o sustituyendo marcas.
El estudio también muestra que el pequeño comercio enfrenta jornadas extenuantes y bajos ingresos: 41.7% trabaja más de 12 horas al día, 74.5% abre los siete días de la semana y 57.5% reporta facturación mensual de hasta 20,000 pesos.
A pesar de este esfuerzo, 43.8% carece de seguridad social.
La ANPEC destacó que la inseguridad se posiciona como el principal problema del país para los comerciantes, por encima de la inflación y la corrupción.
Según su encuesta, 37.1% la señala como la mayor amenaza, mientras que 30% reporta robo hormiga, 10.7% extorsión y 71% asaltos.
Además, 51.1% afirma que sus proveedores enfrentan riesgos al surtir mercancías y 37.6% identifica redes de distribución controladas por el crimen organizado.
Los pequeños comerciantes demandan mayor seguridad, acceso a créditos, reducción de burocracia y tarifas eléctricas más justas.
También advierten que las regulaciones excesivas sobre productos legales fortalecen el mercado informal y el contrabando.






