La segunda reunión de autores del IPCC reúne en México a más de 160 expertos para desarrollar una metodología internacional sobre remoción y captura de CO₂.
Más de 160 expertos de casi 50 países se reúnen en la UNAM para avanzar en una metodología que permitirá a los gobiernos estimar y reportar las emisiones y remociones de dióxido de carbono (CO₂) asociadas con tecnologías de remoción, captura, utilización y almacenamiento.
La reunión se realiza en la Antigua Escuela de Medicina, como la segunda reunión de autores principales del informe metodológico que prepara el Grupo de Trabajo sobre Inventarios Nacionales de Gases de Efecto Invernadero del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC).
El objetivo es establecer métodos confiables y comparables para cuantificar las emisiones y remociones relacionadas con estas tecnologías e incorporarlas de manera consistente en los inventarios nacionales de gases de efecto invernadero.
El informe está previsto para 2027 y complementará las Directrices de 2006 del IPCC para esos inventarios.
El reto es medir cuánto CO₂ se remueve
La remoción de CO₂ comprende actividades que retiran dióxido de carbono de la atmósfera y lo almacenan de manera duradera. La captura, en cambio, puede realizarse directamente sobre fuentes de emisión antes de que el carbono llegue a la atmósfera.
Por ello, capturar CO₂ no significa necesariamente removerlo de la atmósfera.
El informe busca establecer métodos para contabilizar tecnologías de remoción de CO₂ (CDR), así como actividades de captura, utilización y almacenamiento de carbono (CCUS).
La metodología deberá considerar el CO₂ removido o capturado, las emisiones asociadas con cada proceso y las características y permanencia del almacenamiento.
Esto permitirá comparar los resultados entre países y mejorar la consistencia de sus inventarios nacionales.

Tecnologías diferentes requieren métodos de medición distintos
La remoción de CO₂ comprende tecnologías y prácticas con diferentes niveles de madurez, costos, escalas, riesgos y permanencia del almacenamiento.
Entre ellas se encuentran la captura directa de aire, la bioenergía con captura y almacenamiento de carbono y métodos de almacenamiento en suelos, además de otras tecnologías emergentes.
El informe también abordará aspectos relacionados con la captura, transporte, utilización e inyección de CO₂ para almacenamiento, así como su contabilización en los inventarios nacionales.
El IPCC considera la remoción de CO₂ un complemento de la reducción profunda y sostenida de emisiones, no un sustituto de esta. Las tecnologías de remoción pueden contribuir a compensar emisiones residuales difíciles de eliminar en estrategias para alcanzar emisiones netas cero.
México participa en la construcción de la metodología
La coordinadora de la Investigación Científica de la UNAM, María Soledad Funes Argüello, señaló que las metodologías del IPCC proporcionan herramientas comparables para que los países estimen los resultados de tecnologías emergentes y los incorporen a sus cuentas nacionales.
El subsecretario de Desarrollo Sustentable y Economía Circular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), José Luis Samaniego Leyva, destacó que contar con información científica sólida permitirá mejorar la medición de avances y fortalecer las estrategias de mitigación y los compromisos climáticos.
También participan representantes de la Secretaría de Relaciones Exteriores, el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático y el Gobierno de la Ciudad de México, además de los autores del IPCC.
El copresidente del Grupo de Trabajo sobre Inventarios Nacionales de Gases de Efecto Invernadero del IPCC, Takeshi Enoki, destacó la importancia de avanzar en metodologías comunes para los reportes nacionales.
La primera reunión de autores principales se realizó en Roma, en abril de 2026. La reunión en México es la segunda de las previstas durante la elaboración del informe, que deberá pasar después por procesos de revisión antes de su consideración y aprobación en 2027.
Para México, estas metodologías podrán aportar criterios internacionales para la elaboración y actualización de sus inventarios nacionales de gases de efecto invernadero, sin que ello implique por sí mismo una modificación automática de sus procedimientos nacionales.
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