La maternidad, los mandatos sociales y las consecuencias de una decisión desesperada son el eje de Un Hijo Propio, la nueva película de la cineasta chilena Maite Alberdi, quien explora en esta historia los límites entre el documental y la ficción.
Después de El Lugar de la Otra (2024), Alberdi regresa al largometraje con una producción filmada en México, país en el que desarrolló por primera vez un proyecto de esta dimensión fuera de Chile. La directora de El agente topo (2020) y La memoria infinita (2023) construye una historia que pone en el centro la presión que todavía existe sobre las mujeres alrededor de la maternidad.
¿De qué trata Un Hijo Propio?
La película sigue a Alejandra, una mujer mexicana que está casada con Arturo y que enfrenta una serie de abortos espontáneos. Mientras intenta sobrellevar estas pérdidas, también debe hacer frente a las expectativas de su esposo y de su entorno familiar, quienes esperan que se convierta en madre.
Ante la desesperación y sin revelar sus intenciones, Alejandra decide simular un embarazo. Para llevar adelante su plan establece un acuerdo con otra mujer: cuando llegue el momento del parto, ella se quedará con el recién nacido.
Sin embargo, la situación toma un rumbo inesperado. El caso adquiere notoriedad pública y Alejandra y Arturo son detenidos y acusados por el secuestro del bebé. Ambos terminan en prisión, dando paso a una historia que también aborda temas como el machismo, la culpa y las posibilidades de reinserción social.
Maite Alberdi cuestiona la presión por ser madre
Uno de los temas centrales de la película es la forma en que la maternidad puede convertirse en una exigencia social para las mujeres. Alberdi plantea que esta presión continúa presente y que, en muchas ocasiones, permanece oculta o normalizada.
A través de la historia de Alejandra, la directora busca mostrar cómo las expectativas familiares y sociales pueden influir en las decisiones personales, particularmente cuando una mujer siente que cumplir con el mandato de convertirse en madre es una condición para ser aceptada.
La producción también explora las consecuencias de esas decisiones y evita presentar a su protagonista únicamente desde la perspectiva del delito.
Una película entre la ficción y el documental
Un Hijo Propio combina elementos de ficción y documental. Ana Celeste Montalvo Peña y Armando Espitia interpretan a los personajes principales durante la primera parte de la cinta, construida como una representación de los acontecimientos.
Alberdi ha descrito este recurso como una especie de “puesta en escena” sustentada en el testimonio de Alejandra. La propuesta utiliza una estética de colores pastel y una narración que busca acercarse a la protagonista sin reducir su historia únicamente a la responsabilidad que tuvo en los hechos.
La crítica dividió opiniones
La propuesta de Maite Alberdi ha recibido comentarios positivos, aunque también algunas críticas relacionadas con la decisión de combinar diferentes lenguajes cinematográficos.
Variety destacó la sensibilidad de la cineasta como documentalista, pero cuestionó si una aproximación documental más directa habría permitido desarrollar mejor algunos aspectos de la historia. Para la publicación, el desenlace deja interrogantes que podrían haber encontrado mayor profundidad con otra estructura narrativa.
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Por su parte, el portal argentino Otros Cines consideró que la directora queda en una posición intermedia entre la ficción y el documental, lo que, desde su perspectiva, resta parte de los matices y la sutileza presentes en algunos de sus trabajos anteriores.
Aun con estas opiniones encontradas, Un Hijo Propio representa una nueva exploración de Alberdi sobre historias femeninas complejas y temas sociales que suelen permanecer fuera de la conversación pública, en esta ocasión a partir de una trama que cuestiona las expectativas alrededor de la maternidad y sus consecuencias.






