En México, más de la mitad de los 22.8 millones de personas con empleo formal registrado ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) carecen de salario digno.
El Termómetro Salarial de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, actualizado a junio de 2026, revela que 11.9 millones de trabajadores (52%) no alcanzan el ingreso suficiente para cubrir una “canasta de vida digna”.
La buena noticia es que los salarios de pobreza prácticamente desaparecieron en el empleo formal. Hace tres años eran 8.6 millones de personas, equivalentes al 40% de los puestos registrados; hoy son apenas 407 mil, es decir, apenas 2 por ciento.
“Es una gran noticia que los salarios de pobreza estén prácticamente desaparecidos, al menos en los trabajos formales, tomó 10 años llegar aquí. Ahora para seguir avanzando urgen más empresas que adopten voluntariamente el ingreso digno”, señaló Rogelio Gómez Hermosillo, presidente ejecutivo de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza.
Así, sólo 10.9 millones de personas con empleo formal en México tienen un salario digno, lo que significa 48% del total.
Brecha salarial por tamaño de empresa y sector
En las micro unidades económicas, el 88% de los trabajadores carece de salario digno, aunque representan solo 1.2 millones de personas.
En contraste, en las grandes empleadoras (más de mil puestos por unidad), el 70% ya percibe salario digno o más, mientras que 30% aún no lo alcanza.
Por ramas de actividad, los sectores de limpieza, seguridad y restaurantes concentran a más de 80% de su personal sin salario digno.
En términos absolutos, destacan los servicios profesionales y técnicos con 1.3 millones de personas sin ingreso digno y la construcción con 969 mil.
Mujeres y jóvenes, los más afectados
Del total de 22.8 millones de empleos formales, 9.2 millones corresponden a mujeres; de ellas, más de 5.0 millones (55%) carecen de salario digno. Entre los jóvenes de 15 a 29 años, 3.8 millones (59%) enfrentan la misma situación.
¿Cómo avanzar hacia el ingreso digno?
Acción Ciudadana Frente a la Pobreza plantea medidas para acelerar la transición:
- Aumento diferenciado de salarios mínimos, con la meta de alcanzar 2.5 canastas básicas en 2030.
- Exención de impuestos a salarios bajos, hasta 14 mil 400 pesos mensuales.
- Régimen unificado de tributación ISR-IMSS, con subsidios decrecientes para micronegocios.
- Adopción voluntaria del ingreso digno por parte de las empresas, impulsada por el colectivo Vida Digna.
“Urge revisar las retenciones de impuestos para los bajos salarios y exentarlos. No es justo que alguien que gana menos de 15 mil pesos pague casi 10% de ISR”, añadió Gómez Hermosillo.






