Por Felipe Cabello Zúñiga
A 41 años del 19 de septiembre, cuyo sismo cambió la “hurbanistoria” del entonces Distrito Federal, el trovador tamaulipeco Rockdrigo González regresa simbólicamente este sábado 19 de septiembre a la calle Bruselas número 8 de la Ciudad de México, donde murió junto con su novia bretona La Pancha tras el colapso del edificio, a través de un mural que se levantará en el mismo barrio donde solía vagabundear con su guitarra a la espalda.
Los pintores encargados del mural dedicado a Rockdrigo González pertenecen a la propia alcaldía Cuauhtémoc y plasmarán en un muro la imagen del mítico trovador. La obra busca devolverlo simbólicamente a las calles que recorrió en vida.
Homenaje a Rockdrigo nacido desde la memoria del barrio
Detrás de este homenaje está Raúl Esquivel, conocido en la escena como “Rock and Rul”, rockero y narrador de historias. Esquivel impulsó la iniciativa para mantener viva la memoria de Rockdrigo en la colonia Juárez.
Originario de la Ciudad de México y vecino de la colonia Benito Juárez, “Rock and Rul” ha escrito los libros Ondas asfálticas, La Divina Rockmedia, Hecho en México, 1985. El día que el barrio murió y Viejo rocanrolero, entre otros, publicados por Angelito Editor, sello de los hermanos Fausto y Edgar Arrellín.
Esquivel conoció a Rockdrigo González mucho antes de saber quién era. “Tenía apenas 12 o 13 años”. Lo veía cruzar las calles de la colonia Juárez, a veces con su guitarra de palo en la mano, sus anteojos negros y aquella apariencia tranquila que no parecía anunciar nada extraordinario.
“Era simplemente otro vecino. Rockdrigo deambulaba por el barrio, compraba sus cosas, frecuentaba lugares de la Zona Rosa como el Wendy’s Pub o el Bar 9 y formaba parte de ese paisaje cotidiano que uno suele mirar sin imaginar que, con los años, terminaría convirtiéndose en memoria. Incluso llegó a frecuentar la vinata ‘La Victoria’, donde mi papá compraba su jerez y el propio Rockdrigo acudía por sus chelas y pisto”, relata Raúl Esquivel a la agencia de noticias AMEXI.
No fue sino hasta después del terremoto de 1985 cuando comprendió que aquel joven cantor era Rockdrigo, trovador nacido en 1950. Con el paso del tiempo se convertiría en figura fundamental de la historia del rock mexicano.

“Yo lo conocí como persona, no como músico; iba a comprarle tamales a mi abuelo Jesús, que vivía a dos cuadras de su depa”, cuenta. Quizá justamente de esos recuerdos surge el corazón de este homenaje, ahí mero donde habitó y tocó el tampiqueño Rodrigo Eduardo González Guzmán, quien con el tiempo quedó mitificado bajo el nombre de “Rockdrigo”.
Rockdrigo, el del barrio, más allá del “Profeta del Nopal”
Raúl Esquivel ha plasmado su añoranza por Rockdrigo en varios volúmenes que firma como “Rock and Rul”. Ahora también impulsó llevar esa memoria a una pared de la vieja ciudad de hierro, a unos metros del lugar donde se derrumbó el edificio de Bruselas 8 durante el terremoto de la mañana del 19 de septiembre de 1985.
La intención del mural va más allá de crear otra imagen del también llamado “Profeta del Nopal”, pues, como recuerda Esquivel, “Rockdrigo cantaba acerca de todo lo que se le ponía enfrente”.
El Sumesa de Londres, por ejemplo, todavía permanece en la zona. El supermercado se ubica a una cuadra del antiguo apartamento de Rockdrigo y La Pancha, su novia francesa Françoise Bardinet. Según Esquivel, el compositor de La balada del asalariado lo mencionaba en sus canciones. También permanecen en la memoria colectiva aquellos lugares inmortalizados en sus

paisajes urbanos: Estación del Metro Balderas, Vieja Ciudad de Hierro, Solares baldíos, Distante instante, Algo de suerte y Aventuras en el Distrito Federal.
El mural busca recuperar al hombre que solía caminar por el asfalto de “esas calles sin sol”, expone Esquivel:
“Pocas veces se habla de él como ser humano. Y esta frase resulta importante porque, con el paso del tiempo, artistas y estrellas del rock pueden convertirse en mitos, en estampas, en nombres y fotografías repetidas hasta perder aquello que alguna vez los hizo de carne y hueso”.
Rockdrigo González fue una persona muy luchadora que dejó Tampico y desarrolló un profundo cariño por la colonia Juárez. Tuvo amigos y vecinos, como los integrantes de la compañía Teatro Frederick, encabezada por el belga Frederick Vanmelle, quienes también murieron en el edificio de Bruselas derrumbado por el sismo de 1985. Entraba a tiendas, bebía y comía en loncherías y bares, viajaba en Metro y escribía canciones sobre lo que observaba.
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Conversatorio y homenaje abierto al público
Este homenaje requirió meses de insistencia, conversaciones y gestiones burocráticas. Pero, sobre todo, nació de la perseverancia de Raúl Esquivel, decidido a que aquella idea dejara de ser sólo un recuerdo triste para convertirse en una presencia tangible en la colonia Juárez.
Para acompañar la inauguración del mural conmemorativo de Rockdrigo, 41 años después de los sismos de 1985, se prepara un encuentro con personas cercanas al músico. Entre los invitados figuran Genoveva González, hermana de Rockdrigo; el promotor Modesto López, de Discos Pentagrama, y Francisco Barrios “El Mastuerzo”, de Botellita de Jerez. También el rupestre Rodrigo Levario; La Sonora Skandalera; Luis Saldaña, y el propio Raúl Esquivel.
“Quizá lo más importante suceda antes y después de los nombres del cartel inaugural: que la gente vuelva a mirar esa calle y recuerde que ahí vivió un músico que convirtió su ciudad en canción”, sostiene Raúl Esquivel, consciente de que Rockdrigo ha recibido homenajes de muy distintas maneras. Ya existen una placa y una escultura suyas en la estación del Metro Balderas, inauguradas por su única hija, Amanda Lalena Escalante Pimentel, Amandititita.
Y tal vez esa sea la mejor manera de mantener vivo a un músico: no convertirlo únicamente en un busto inmóvil del pasado, sino devolverlo al lugar donde alguna vez fue un vecino más y donde se convirtió en su trovador más célebre.
Este 19 de septiembre, en Bruselas 8, colonia Juárez, alcaldía Cuauhtémoc, Rockdrigo volverá simbólicamente a su barrio defeño en un mural que retrata a la figura más importante del Movimiento del Rock Rupestre en la Ciudad de México. La inauguración del mural, el conversatorio y la conmemoración comenzarán a las cuatro de la tarde. La entrada será libre.









