La investigación compara 169 muestras de sangre y orina y explora cómo las características de los polímeros influyen en su presencia.
Investigadores del Instituto Politécnico Nacional (IPN) detectaron al menos un polímero de micro y nanoplásticos en muestras de sangre u orina de 98 habitantes de una comunidad costera de Oaxaca, en un estudio sobre la presencia de microplásticos en sangre.
El estudio analizó 10 tipos de polímeros y encontró una mayor frecuencia de detección en orina, con 97.8%, frente a 88.5% en sangre. Los investigadores buscan establecer cómo se distribuyen estos materiales y qué características pueden explicar su presencia en ambas matrices biológicas.
Microplásticos aparecen en sangre y orina
El grupo del Centro Interdisciplinario de Investigaciones y Estudios sobre Medio Ambiente y Desarrollo (CIIEMAD) obtuvo 169 muestras: 78 de sangre y 91 de orina. En 71 de los 98 participantes fue posible analizar muestras de ambas matrices.
El estudio encontró 818 micropartículas en las muestras de sangre y 764 en las de orina. Las fibras dominaron en sangre, con 70%, mientras que en orina representaron 52% frente a 48% de fragmentos.
La investigación se realizó en una comunidad rural costera de Oaxaca, con alrededor de 2 mil habitantes y exposición ambiental a distintas fuentes de contaminación, entre ellas un tiradero a cielo abierto de aproximadamente 20 hectáreas. El protocolo recibió aprobación de un comité de ética del IPN y los participantes otorgaron su consentimiento informado.

El nylon 66 mostró mayor presencia en sangre
El análisis encontró diferencias en la presencia de algunos polímeros entre las dos matrices. El nylon 66 (N66) apareció con mayor frecuencia en sangre que en orina, una diferencia que los investigadores consideran compatible con la hipótesis de que determinados polímeros pueden permanecer más tiempo en los tejidos.
Sin embargo, el estudio no demuestra una retención de esos materiales en los tejidos humanos. Los autores señalan que las variaciones entre sangre y orina pueden depender de las propiedades químicas de los polímeros y de fuentes compartidas de exposición, por lo que requieren estudios posteriores.
El equipo también identificó polímeros como NBR y poliestireno, utilizados en distintos materiales industriales. Estos hallazgos abren preguntas sobre las fuentes ambientales de exposición y las rutas mediante las cuales los residuos plásticos pueden incorporarse al organismo.
La orina podría servir para medir exposición
Uno de los aportes del estudio consiste en comparar de manera conjunta sangre y orina, lo que permite observar diferencias en la presencia de los polímeros. Los investigadores plantean que la orina puede constituir una matriz no invasiva y estable para evaluar la exposición humana a micro y nanoplásticos.
El trabajo representa, según sus autores, el primer perfilado humano de polímeros de micro y nanoplásticos mediante muestras pareadas de sangre y orina. La investigación fue publicada en Environmental Pollution y contó con la colaboración del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España.
El posible transporte de contaminantes requiere más estudios

La investigadora Laura Arreola Mendoza ha señalado que los micro y nanoplásticos pueden interactuar con otros contaminantes ambientales y que los propios plásticos pueden contener aditivos. Esa posibilidad plantea nuevas preguntas sobre las sustancias que podrían asociarse con estas partículas.
Pero el estudio no identificó agentes carcinógenos transportados por los microplásticos ni estableció que estas partículas causen cáncer. Tampoco determinó efectos clínicos en los participantes. Sus resultados se concentran en caracterizar la exposición y el comportamiento de los polímeros en sangre y orina.
Los investigadores continúan con el análisis de los resultados para comprender mejor la presencia, distribución y comportamiento de estos materiales en el organismo humano. El estudio plantea así nuevas líneas de investigación sobre las fuentes ambientales de exposición y las rutas que siguen los plásticos hasta llegar a las personas.
La contaminación por plástico no termina al desecharlo
Para Arreola Mendoza, uno de los retos consiste en comprender que la contaminación por plástico no desaparece cuando los residuos llegan a un depósito. Con el tiempo, esos materiales pueden fragmentarse y reincorporarse al ambiente.
“Si la gente supiera que hoy lo tiras y mañana lo respiras o lo ingieres, otra cosa sería”, señaló la investigadora al explicar la importancia de estudiar las rutas ambientales de exposición.
El estudio aporta evidencia sobre la presencia de distintos polímeros en sangre y orina, pero deja abiertas preguntas sobre cuánto tiempo permanecen en el organismo, cómo se distribuyen y cuáles podrían ser sus efectos biológicos. Esas preguntas forman parte de las siguientes etapas de investigación.
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