Moenia llega a los 30 años de trayectoria convertido en uno de los nombres fundamentales de la música electrónica mexicana y lo demuestra en una noche en la que el Palacio de los Deportes se transformó en una enorme pista de baile.
Ante 15 mil seguidores, Alfonso Pichardo, Jorge Soto y Alejandro “Midi” Ortega hicieron un recorrido musical de tres décadas de canciones.
Desde los primeros acordes de “No Hay Fe”, “Cómo Ves Tú” y “Consecuencias”, el público responde de inmediato. “Déjame Entrar”, “Juegos de Amor” y “Estabas Ahí” continúan el recorrido por una trayectoria que se ha construido alrededor de sintetizadores, secuencias electrónicas y letras que encontraron un lugar permanente entre varias generaciones.
“Esta noche es de celebración, es de fiesta, hemos preparado todo esto con muchísimo cariño para ustedes”, expresó Alfonso Pichardo, quien durante el concierto mantuvo una comunicación constante con los asistentes, convirtiendo la celebración de aniversario en un encuentro directo con quienes han acompañado a Moenia durante años.
Moenia: así festejó tres décadas de electropop
La primera invitada de la noche es María José, quien apareció en el escenario para compartir con el grupo “No Importa que el Sol Se Muera” y “Fotonovela”. La respuesta del público confirma la conexión entre la voz de la cantante y el universo electrónico de Moenia.
Después llegó Gil Cerezo, vocalista de Kinky, para interpretar “Lo Que Tú Digas” y “¿A Dónde Van?”, mientras The Wookies se sumó al espectáculo para “¿En Qué Momento?” y “Blue Monday”, de New Order. Más adelante, Paty Cantú acompañó al grupo en “Estamos Bien”, tema que da nombre a la actual gira.
Las colaboraciones aportan distintos matices a la noche, pero el sonido de Moenia permanece al frente. La producción combinó pantallas, iluminación, láseres y visuales que recorren distintas etapas de la agrupación y acompañaron cada cambio de ritmo.
Uno de los momentos más significativos llegó cuando Pichardo recuerda que la historia de Moenia con el Palacio de los Deportes comenzó hace más de dos décadas, cuando el grupo fue invitado a abrir un concierto de Pet Shop Boys, una de sus principales referencias musicales.
Noche de grandes invitados
“Hace poquito, como 22 años, nos tocó estar aquí abriéndole a nuestros ídolos, los Pet Shop Boys, y hoy se cierra el ciclo y nos toca estar en el escenario principal”, dijo el cantante ante los aplausos.
El repertorio avanzó con “No Dices Más”, “Ni Tú Ni Nadie” y “Manto Estelar”, mientras las luces del recinto se mezclaban con las de los teléfonos de los asistentes. La banda también incorporó canciones de su etapa actual, como “Lo Prometí”, “Paz” y “Mejor Ya No”, de “Temporal”.
El concierto no se limitó al escenario principal. En uno de los cambios de dinámica, los integrantes aparecieron en una plataforma instalada en medio del recinto para interpretar “Tú Sabes Lo Que Quiero” y “Mejor Ya No”, acercándose a los seguidores que ocupan la pista.
Pichardo aprovechó uno de los momentos de pausa para reconocer que llegar hasta ahí también es resultado de quienes han permanecido junto al grupo.
“A veces te dicen que para cumplir un sueño tienes que visualizarlo, y así lo hemos hecho nosotros todo este tiempo, pero también se necesita el empuje de alguien que cree en ti y esos son ustedes. Gracias, de verdad”, expresó.
En la recta final
La celebración avanzó hacia su última parte con “Morir Tres Veces” y “No Puedo Estar Sin Ti”, dos de los temas que provocan los coros más numerosos de la noche. La agrupación consiguió que el público permaneciera de pie mientras las pantallas mostraban imágenes que acompañaron el cierre.
Cuando parece que todo ha terminado, Moenia regresó al escenario. “¿Siguen aquí, no se han ido?”, preguntó Pichardo. La respuesta llegó desde las gradas y la pista en forma de gritos y aplausos.
Entonces comienzan los acordes de “Ya No Es Así”, la canción con la que el grupo cerró una presentación de 31 temas y alrededor de dos horas y media de música.
La noche terminó, pero la celebración de sus 30 años apenas confirma que el grupo mantiene encendida la misma frecuencia con la que comenzó su historia.








