Por Yameli Ortega / Corresponsal en Texas
Texas hizo historia: tras décadas de hegemonía republicana, este poderoso estado del sur de Estados Unidos y vecino de México le dio la espalda a Donald Trump al elegir una gobernadora, un senador y un representante demócratas en las elecciones de mitad de mandato, un hito histórico que cercena el poderío del presidente.
«Ya es suficiente. Trump y su partido no nos escucharon y queremos nuestro poder de vuelta», dijo Claudia Burg, una profesora que fue republicana y terminó haciendo proselitismo para los demócratas durante la campaña electoral.
Tras anunciarse los sorprendentes resultados la noche del martes, miles de texanos salieron a las calles de las principales ciudades para celebrar. «Hoy me siento profundamente orgullosa de ser texana. Mi comunidad se unió para decir ‘no’ al fascismo. Los resultados de estas elecciones son mucho mejores de lo que jamás hubiera imaginado», comentó Chelsea Voss, habitante de Houston de 36 años.
De rojo a azul
Ningún otro estado del país fue tan republicano (rojo) como Texas: desde 1980 ha apoyado ininterrumpidamente al candidato presidencial republicano y nunca, desde 1994, había tenido un gobernador demócrata.
La pérdida para los republicanos es colosal: el mayor bastión político, que además es la segunda potencia económica del país gracias a su industria petrolera, aeroespacial y tecnológica, eligió la papeleta azul de los demócratas en los comicios del 3 de noviembre.
¿Por qué? Para empezar, los habitantes de Texas condenan el encarecimiento de los combustibles derivados de la guerra contra Irán y las tensiones en Oriente Medio.
A esto se suma el nulo acceso a la salud o educación públicas y el descontento de los rancheros por la construcción masiva de centros de datos tecnológicos en los campos.
Pero, sobre todo, los texanos están hartos del cinismo y la corrupción de sus líderes republicanos, cobijados bajo el manto de Trump. Al gobernador Greg Abbott le reprochan que use las sesiones extraordinarias del Congreso estatal para impulsar su agenda personal y critican su apoyo a las violentas, e incluso letales, redadas contra inmigrantes. En tanto, el fiscal estatal Ken Paxton, que contendía para el puesto de senador bajo el auspicio de Trump, arrastra escándalos por fraude, abuso de poder y hasta infidelidades.
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Talarico: un perfil sui géneris
«¡Esta noche derrotamos a Goliat!«, clamó James Talarico al convertirse en el primer senador demócrata de su estado desde 1988 tras derrotar con más de 55% de los votos a Paxton, quien apenas logró amasar 43%.
Vencer a Paxton en un estado profundamente conservador necesitó de una fórmula única, que combinara moderación y progresismo en la misma dosis, y que solo Talarico pudo ofrecer.
James Talarico es un exseminarista presbiteriano que defiende el derecho al aborto y la diversidad de género; un texano de botas vaqueras que apoya a los inmigrantes; un antiguo maestro de escuela que lanzó una cruzada contra el establishment.
Stewart Loftis, un experto en tecnología que se considera profundamente conservador, reconoce que la estrategia funcionó: «me siento mucho más cómodo con las opiniones de Talarico acerca de cualquier cosa que con las de su oponente». «Yo siempre había sido republicano, pero estoy muy decepcionado«, recalcó.
Primera gobernadora de origen mexicano
Otra de las grandes victorias demócratas fue la de Gina Hinojosa como la primera gobernadora de origen mexicano en Texas, un estado cuya población es mayoritariamente latina y cuyo territorio fue parte de México hasta 1836.
«Nunca me molestó que dudaran de mí, me molestó que dudaran de nosotros (…) Pero Texas, mi fe en ustedes nunca flaqueó», dijo Hinojosa emocionada tras imponerse con más del 52% de los votos contra el 45% de Abbott.

En ciudades como Austin o su natal Brownsville, miles de personas festejaron el triunfo de Hinojosa ondeando banderas mexicanas y sonando cornetas. «Estoy cansado de todos los problemas que los republicanos han causado en mi estado.
Soy ciudadano de primera generación, mi madre es mexicana, y aunque yo trabajé como profesor de ciencias a tiempo completo, no alcanza para pagar las cuentas, ni para ir al médico. Además, mi comunidad latina está cada vez más lastimada», aseguró en Houston Alex Díaz, al deplorar que «los multimillonarios se hacen más ricos gracias a los republicanos».
En tanto, el cantante de música texana Bobby Pulido ganó un escaño para los demócratas en la Cámara de Representantes con un 62% de los votos.
Pero la avasalladora victoria demócrata en Texas traspasó las fronteras del estado y aupó un triunfo a nivel nacional: Ahora, la mayoría en ambas cámaras del Congreso y la mayoría de las gubernaturas ya no le pertenecen a Trump.
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