Por Yemeli Ortega, corresponsal en Texas
Los dados están en el aire, el tablero político de Estados Unidos se redefinirá en las elecciones intermedias de noviembre: el partido Republicano del presidente Donald Trump lucha por conservar su hegemonía tanto en las gubernaturas estatales como en el Congreso, mientras el Demócrata aprovecha la impopularidad del mandatario para mutilar su poder durante los dos próximos años de su gobierno.
A pocos días de los comicios del martes 3 de noviembre de 2026, el 68% de los estadounidenses desaprueba la forma en que Trump desempeña su labor como presidente, contra el 51% que tenía al inicio de su segundo mandato, según una reciente encuesta del prestigioso Centro de Investigación Pew.
Es decir, quien tras los comicios realizados en noviembre de 2024, volvió a la Casa Blanca en enero de 2025 con promesas de bonanza económica y mano dura contra los inmigrantes, actualmente cuenta con el apoyo de solo tres de cada diez estadounidenses.

Hispanos, desencantados con Trump
La decepción hacia Trump es aún más marcada entre el electorado hispano, cuyo apoyo en las últimas elecciones presidenciales celebradas en noviembre de 2024 resultó clave para asegurarse el regreso al poder.
La última encuesta del Centro Pew muestra que solo el 57% de los latinos que votaron por el republicano aprueba ahora su gestión, frente al 93% que lo hacía al comienzo de su segundo gobierno.
Así, los demócratas ven en este descontento una oportunidad para ganar terreno frente a los republicanos, en un país cuyos habitantes están preocupados por el alto coste de la vida —especialmente los combustibles—, el escaso acceso a la salud o a una educación de calidad, las cada vez más violentas políticas antimigratorias y las guerras en Oriente Medio.
El plan demócrata para arrebatarle el control a los republicanos
Los 435 escaños que componen la Cámara de Representantes están sujetos a elección. Actualmente, los republicanos ostentan la mayoría, con 218 asientos contra 214 de los demócratas, quienes necesitarían obtener tres distritos para dominar la cámara baja.
Por otro lado, 35 de los 100 escaños del Senado serán renovados, de los cuales 22 están en manos de republicanos y 13 de los demócratas.
En total, el Partido Republicano cuenta actualmente con una mayoría de 53 curules frente a 47 del Partido Demócrata, y como el vicepresidente republicano, JD Vance, tiene facultad para desempatar las votaciones, los demócratas necesitan obtener 51 escaños para hacerse con el control de la cámara alta.
El resultado de las elecciones legislativas es crucial porque es ahí donde se aprueban las leyes, se define el presupuesto federal y otras decisiones que pueden facilitar o dificultar la aplicación de las políticas del presidente en turno.

Trump, bajo amenaza de juicio político
Si los demócratas logran romper el dominio de los republicanos en el Congreso, podrían no solo bloquear las políticas del Ejecutivo, sino también frenar el nombramiento de jueces de la Corte Suprema o secretarios de gabinete, así como iniciar comisiones de investigación contra el presidente.
Trump podría enfrentar un escrutinio a sus cuentas bancarias y al manejo de las agencias gubernamentales -incluyendo los contratos que ha otorgado-, así como pesquisas sobre presuntos casos de corrupción financiera, abuso de poder y su supuesta relación con los expedientes del pedófilo Jeffrey Epstein.
Las pruebas que resulten de estas investigaciones podrían sostener un posible tercer juicio político (“impeachment”) contra el mandatario Trump, quien no estará en las boletas por ser un proceso para elegir a los próximos legisladores, pero perdería gran fuerza si el control del Congreso cambia de manos.
En 2019, la Cámara de Representantes acusó a Trump de abuso de poder y obstrucción al Congreso en relación a Ucrania; mientras que en 2021, la misma Cámara lo señaló de “incitación a la insurrección” tras el asalto al Capitolio, pero en ambos casos el Senado lo absolvió.
Tras los comicios de noviembre, el nuevo Congreso (en este caso, el 120º) debe instalarse formalmente el 3 de enero del año siguiente a las elecciones, a las 12:00 horas del día.
De Texas a Oregón: la pelea por las gubernaturas estatales
Los comicios, celebrados siempre en el primer martes de noviembre, también pondrán en juego diversas gubernaturas, legislaturas estatales, alcaldías, fiscales y jueces.
De los 50 estados que conforman al país federal, 36 abren sus gobernaturas a elección. Así, el partido que obtenga el poder en cada entidad podrá decidir sobre las políticas locales en cuanto a seguridad, educación y presupuesto.
Actualmente, 26 estados son republicanos contra 24 demócratas, y la próxima contienda por las gubernaturas se encuentra entre las más reñidas y trascendentales, especialmente en estados como Ohio, Alaska y Texas, que podrían llegar a elegir a sus primeros gobernadores demócratas en décadas.
En Oregón, podría ocurrir lo contrario: un candidato republicano tiene posibilidades de arrebatar el cargo a los demócratas, algo que no sucede desde 1982.
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