La Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Xochimilco presentó la charla Pueblos y Gente de Sal: Producción y Patrimonio Cultural en la Mixteca Poblana, como parte de su programa de divulgación científica.
La maestra Cecilia Ezeta Genis condujo la sesión y dialogó con Gabriela Contreras Pérez y David Benítez Rivera, especialistas del Departamento de Relaciones Sociales.
Contreras Pérez explicó que la región tuvo origen marino, lo que generó una falla geológica con manantiales de agua salada. Este recurso aporta sodio y minerales esenciales, pero enfrenta problemas de comercialización. Productores acumulan hasta cinco toneladas sin lograr venderlas.
Los investigadores impulsan un cambio de enfoque. Proponen reconocer esta actividad como cosecha y no como industria extractiva, debido a que la sal se forma mediante un proceso natural de evaporación bajo el sol que puede durar hasta seis meses.
El equipo académico trabaja con los productores para obtener una Indicación Geográfica que proteja el producto y facilite su entrada al mercado. Este reconocimiento permitiría etiquetado, código de barras y validación sanitaria.
Benítez Rivera destacó que los talleres comunitarios ya generaron un documento para promover la declaratoria como patrimonio. También anunció la publicación de investigaciones y un libro que recogerá testimonios de los salineros.
El investigador subrayó la participación de jóvenes de la región, quienes integran nuevas formas de expresión como murales y amplían el uso de la sal en la gastronomía y productos con valor agregado.
Lee: Centro Nacional de las Artes inaugura Esto no es D:F y adherencias al silo
En colaboración con la Unidad Iztapalapa, el equipo diseñó filtros para mejorar la calidad del agua. Los análisis revelaron que la sal posee bajo contenido de sodio y alta concentración de minerales, con características comparables a la sal del Himalaya.
La iniciativa fortalece el vínculo entre universidad y comunidad. Estudiantes participan mediante servicio social y contribuyen al desarrollo local, mientras la investigación académica busca preservar una tradición con valor cultural y científico.






