“Mejor no le buigas”, paráfrasis de Groenlandia a Trump
Variaciones del Enano Feroz / Columna de Roberto E. Ponce
Mejor no le buigas.
C orría el año 1980…
Le pusieron Tulok, que en el idioma kalaallisut de los Inuit de Groenlandia significa “guerrero”. Él estaba ya borracho la noche de San Juan cuando lo conocí en la cantina Latiner’s Bodega, cerca del mar de Jutlandia, en la calle Skolegyde, al este de la catedral San Clemente del puerto danés de Aarhus.
Yo vivía cerca, hospedado por mi cuate Arne Bo en su amplio dépar del segundo piso en un vetusto prostíbulo denominado Borgporten, que aún mira la vía Volden (“Fortaleza”). Arne Bo me llevó a ese bar, que manejaba un negro sudafricano, para probar las cervezas locales en frascos verdes: Ceres Strong Ale, Carlsberg Elephant y Guld Tuborg.
[Canción “Bienvenidos a la tierra verde”: https://youtu.be/0PqAupaDWo0]
Al año de que el reino de Dinamarca permitiera a su excolonia Groenlandia “autogobernarse”, aquel desmelenado Inuk (“persona” en kalaallisut) se tambaleaba por las mesas, voceando una camisa verde militar MADE IN USA. Le pregunté cuántas coronas valía, sin entender su respuesta perdida; Arne Bo me aclaró que, si le extendía un billete de a 100, cerraríamos trato, y así fue.
—Está irreconocible… —dijo Arne Bo en inglés, con sonrisa melancólica, mirándolo pensativo alejarse hacia la barra—. Creo que es del norte de Groenlandia y se llama… Tulok, aunque su apellido danés es Nielsen… lo he visto por los pasillos de Moesgaard… sabe mucho de la gente Inuit a partir de los primeros nómadas de Siberia que poblaron “la tierra verde” … la isla se llama Groenlandia por el vikingo noruego Erik el Rojo, quien llegó en 982, y en el año 1000 su afortunado hijo Leif navegó a Vinlandia (futura América).

En lengua Inuit, Groenlandia es Kalaallit Nunaat y significa Tierra de la Nación Groenlandesa o de los Kalaallit. Inuit Nunaat se traduce como “Tierra del Pueblo”. Groenlandia es la isla más grande del planeta, pero la de menor densidad poblacional: hoy la habitan menos de 60 mil personas, la mayoría de ellas de la etnia Inuit. Su capital al sur: Nuuk.
Los índices de suicidio entre groenlandeses superan por mucho a Suecia, y no es extraño ver hoy a gente como Tulok, quien vive en el sistema de welfare o bienestar social de Dinamarca, embriagarse seguido.
[Canción danesa cómica a los extranjeros: https://youtu.be/ZRwj5pM3GkU]
Me quedé frío
Moesgaard, vieja caballeriza de ladrillos rojos y paredes doradas, levantada alrededor de una zona boscosa al sur de Aarhus, alberga el museo e instituto de antropología. El verano de aquel mismo año fui con Arne Bo ahí y me mostró la Sala Mexicana, con una réplica de la Piedra del Sol en el mismo material de las esculturas prehispánicas de la estación Bellas Artes CDMX.
Justo en Moesgaard nos encontramos con Tulok, quien se alegró y, al descubrirme mexicano, me apodó “gringo” sin más; su bien peinada y lisa cabellera negra, una barba rala recién recortada y bastante limpia lo habían transformado. Entre un bonche de libros de etnología, sacó la edición 1955 de Le Peuple Esquimau Aujourd’hui et Demain y Les Derniers Rois de Thulé, por Jean Malaurie. Llevaba el anorak de piel gris de foca adulta como la primera noche en Latiner’s.
Caminamos al sitio donde dejamos nuestras bicis encadenadas y alabé el color pardo de su chamarra. Se despidió ufano:
—Yo mismo la cacé con mis primas cantoras. Y tú, gringo, dice Arne Bo que cantas y tocas, ¿eh? Pues te invito a mi paraíso; ¡yo también toco tambor de piel de ballena y bailo! En diciembre vienen mis primas y entonces se las presentaré a ustedes dos… ¡Ah, veo que te gustó la camisa MADE IN USA!
Fieles, el segundo lunes de diciembre entramos a su iglú, el apartamento universitario que habitaba. El dueto de las primas de Tulok resultó ser el alma de la fiesta. Maravillosamente simpáticas, las dos chicas groenlandesas se pararon al centro de la sala. Mirándose frente a frente, con sus caras bastante serias a unos diez centímetros de distancia, ambas mujeres comenzaron a emitir increíbles sonidos guturales, ruidos oceánicos, suspiros e inhalaciones.
Su juego gutural se prolongó hasta que la nieve amainó al amanecer. El chiste de los cantos era una suerte de competencia y consistía en que una de las dos primas hiciera reír a la otra; pero cuando alguna perdía, el resto de los invitados ya estábamos botados de la risa…
[ver video de Kathy Keknek y Janet Aglukkag: https://youtu.be/qnGM0BlA95I]
Ya no pudimos dormir. La radio nos despertaba con voces en danés repitiendo: “John Lennon, John Lennon” … ¿Estaría el músico de vuelta en Jutlandia con Yoko Ono? Al mediodía, cuando regresó Arne Bo de Moesgaard a Borgporten, me dio la noticia: Lennon había sido asesinado en Nueva York.

Dar consejos como dinero
Una tarde del verano de 1981, hallé a Tulok fumando hash en la parte baja del Latiner’s y jugando con una máquina pinball. Le pregunté abiertamente:
—¿Es cierto que tu idioma tiene cientos de palabras para la nieve?
Eso me lo había enseñado mi maestra de lingüística en la UNAM, Sara Bolaño; Tulok siempre era amable, mas esa vez pareció molestarse.
—Dar consejos es oro puro, yo te doy uno: a veces no es bueno saber cosas… Hay verdades que nutren el alma, otras al cuerpo; pero algunas matan.
“Cuando niño —siguió—, en mayo de 1953 vivía con mi familia en Uummannaq, pero soldados daneses y de Estados Unidos obligaron a mi tribu Inuit a dejar nuestro hogar. Nos reubicaron muy al norte, hasta la remota costa oeste de Qaanaaq, para ellos terminar su Base Aérea de Thule, un asentamiento militar secreto, alegando la inminente invasión roja por la Unión Soviética. Robaron nuestra tierra e incendiaron casas y negocios, el hospital, la escuela y la iglesia en Uummannaq.”
“Luego de 1953, Groenlandia dejó de ser colonia para formar parte del reino de Dinamarca, y la reina Margarita II consideró que nosotros debíamos incorporar las costumbres, el lenguaje y la cultura danesas. De 1951 a 1957, docenas de niños y niñas fuimos arrancados de familias Inuit para estudiar y trabajar en Dinamarca. Ya han abandonado casi las 17 instalaciones militares que construyó EU en Groenlandia y el gobierno danés apoya nuestra independencia, economía, idioma y tradiciones; empero, muchas mujeres de mi país han sido sometidas a esterilización. Yo llevo años entre Groenlandia y Dinamarca, pero por momentos no sé qué soy. Un fantasma, probablemente.”
[ver video del conjunto Nanook: https://youtu.be/PQ2p0BnEJqw]

Ritual en Limfjorden
Tulok se desvaneció fantasmagóricamente y apareció una bonita pelirroja.
—Soy Mette, ¿me recuerdas? —dijo en inglés—. Hablaste conmigo del realismo mágico con mi novio escultor de Finlandia, en el iglú de Tulok…
—Claro, claro —contesté pacheco—… ¿Y tu novio… Mikko?
—Fue a Groenlandia a aprender a tallar brujas en marfil de morsas y hueso de renos. Mañana regresa y le estoy organizando una fiesta de bienvenida en su taller de la calle Graven… Oye, ¡será el 5 de junio!, ¿puedes decirle a tu amigo Arne Bo que está invitado? ¡Lleven tequila! Farvel…
Como las esculturas en hielo de Mikko eran muy cotizadas, con las coronas que juntó durante la primavera pudo exhibir su arte en Ebeltoft, Kolding y Copenhague. Con Tulok, Arne Bo y yo alquilamos una camioneta camper y fuimos el fin de semana a una casa de campo al norte de Jutlandia.
En el frío Limfjorden, Tulok demostró su habilidad cazadora de anguilas que él mismo ahumó. Bajo la Luna Nueva del 17 de junio, danzamos alrededor de las brasas; cantamos, bebimos snaps aqvavit de Aalborg, y Tulok golpeó con su baqueta qatuk el tambor quilaat de membrana de ballena, entonando melodías que a Mikko le evocaron cantos lapones saami.
[ver danzas de tambor inuit: https://youtu.be/9GdMbTaHfEE]
Que Sedna, Madre de la Mar, apacigüe sus cabellos de cascada iracunda con mi arrullo, ¡oh, hermosa habitante del fondo de los océanos, diosa de la vida marina y los peces del fiordo! Adoremos también a su gran hermana Pinga, deidad de los montes y las colinas… ¡Salve, oh, padre Anguta, creador de los icebergs y recolector de almas, guía de los muertos al inframundo Adlivun! … Brille siempre tu hermosura solar Maliina ardiendo en nuestros corazones y rindamos culto a tu amado amante, el hermano Igaluk, Dios de la Luna, protector de las mujeres durante su ciclo menstrual …
Bendita sea Akna, Madre de la Fertilidad y señora de los partos, protégenos de Ijiraq, el escondido monstruo que roba chicos y de Amarok, lobo de los cazadores en noches eternas de la sagrada Aurora Boreal…

La última vez que lo vi, danzó con una máscara el baile Uaajeerneq en Latiner’s y disfrutaba oyendo sus relatos mágicos, que Arne Bo igual leyó en las sagas islandesas y los relatos de otro célebre antropólogo, Knud Rasmussen (Jakobshavn, Groenlandia, 7 de junio de 1879 – 21 de diciembre de 1933), famoso por patrocinar la película de 1933 S.O.S. Iceberg, con la alemana Leni Riefenstahl, que pueden ver en la siguiente liga:
[cinta “SOS Iceberg”: https://youtu.be/vudhiZc9GNg]
Regalo al estilo “Tigger gris”
La última ocasión que charlé con Tulok me contó la historia del “primer explorador oficial” de Groenlandia, Leif Eriksson (hijo de Erik El Rojo), que con nutridos dakkar alcanzó Vinlandia cuatro siglos antes que Colón.
“Leif Eriksson había regresado de Groenlandia con abundantes riquezas para el monarca noruego. Le anunció otra expedición aún mejor a la isla, apenas pasara de vuelta por Islandia. El rey concedió regalarle lo que más deseara de su reino. Leif observó a un muy peludo gato noruego escalar un pino con tanta rapidez, que pidió llevarse ocho ejemplares. Los súbditos del rey se burlaron: ¿Para qué llevar gatos gordos a Groenlandia, una isla que carece de árboles? Pues le sirvieron mucho, ya que ahuyentaron los roedores de sus dakkar y los viking llegaron a Vinlandia. Ahí los gatos se mezclaron y surgió el pelaje felino de los Maine Coon Tabby. La diosa Freyja conduce un carruaje tirado por dos gatitos jaspeados, al estilo de Tigger gris.”
Para la sociedad Inuit, la vida se fundamenta en la solidaridad y el compartir. Se respeta a los mayores y su sapiencia. El sistema de creencias religiosas se basa en un shamanismo animista que cree en los espíritus.
Después de 20 años de no ver a Arne Bo, la semana pasada me avisó de su llegada con su esposa Eva a México, este lunes 9 de febrero. ¿Y Tulok?
—Hace tiempo nos topamos con Mikko en el aeropuerto de Kaastrup y platicó que Tulok había intentado suicidarse. Se me quedó grabado porque fue justo un 8 de diciembre, a 20 años del asesinato de John Lennon. No supe más.
—Arne Bo, ¿qué crees que pensaría él de que Donald Trump ofrece 700 mil millones de dólares por comprarle Groenlandia a Dinamarca? Si no acepta, invadirá…
—No estaría de acuerdo. En buena medida ya era muy danés, pero más independentista. Si Tulok no se suicidó y John Lennon viviera, juntos protestarían con Yoko, ya me los imagino alzando una pancarta donde leemos:
“GRINGOS GO HOME! GREENLAND IS NOT FOR SALE!”
—Supón que Trump compra “la tierra verde” y el gobierno danés decide distribuir ese dinero equitativamente entre los casi seis millones que suman los habitantes de Groenlandia y Dinamarca. ¿Cuánto tiempo les duraría a cada una de esas personas vivir bien y sin trabajar gastando 100 dólares diarios?
—Seguro menos de cinco años, aunque intuyo que para entonces la tumba de Trump sería un lugar maldito de peregrinación neofascista.
Parafraseando a Tulok Nielsen, hay verdades que preferible es no saber. Si aplicamos una frase mexicana a la enseñanza del groenlandés Tulok, cual hechizo de espíritus Inuit contra el invasor y asesino Trump, sería lapídea:
“Mejor no le buigas”.
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