La Glorieta de Insurgentes luce una nueva imagen con una serie de murales que convierten uno de los espacios más transitados de la capital en una galería urbana dedicada a figuras del fútbol que dejaron huella dentro y fuera de la cancha.
Como parte de las actividades culturales por el Mundial 2026, la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México impulsó esta intervención artística que busca acercar el deporte, la memoria y la diversidad a los habitantes y visitantes de la capital, a través de obras que narran historias de futbolistas que desafiaron estereotipos y ampliaron la representación en el mundo deportivo.
Entre el movimiento cotidiano del Metro, los cruces peatonales y el ritmo acelerado de la ciudad, los muros de la Glorieta ahora muestran los rostros de deportistas cuyas trayectorias trascendieron los resultados deportivos para convertirse en referentes sociales.
Lee: El español Eugenio Fuentes gana el Premio Dashiell Hammett de Gijón por «Wendy»
Un homenaje al fútbol más allá de los goles
Las piezas se realizaron mediante el programa Muralistas Comunitarias y Comunitarios, en colaboración con el Centro Cultural Xavier Villaurrutia, PILARES Insurgentes y la asociación civil Laboratorio de Derechos y Memoria.
La intervención reúne retratos de futbolistas que marcaron un precedente en temas de inclusión y representación, entre ellos Quinn, primera persona trans no binaria en ganar una medalla olímpica.
Además de Megan Rapinoe, campeona mundial y defensora de los derechos de la comunidad LGBTTTIQA+; así como Ali Krieger y Ashlyn Harris, quienes visibilizaron las familias homoparentales dentro del deporte.
También forman parte del recorrido visual Casey Stoney, Megan Harris, Justin Fashanu, primer futbolista profesional en declarar públicamente su homosexualidad, y Josh Cavallo, uno de los pocos jugadores profesionales en activo que ha hecho pública su orientación sexual.

La historia de Quinn llega a los muros de la capital
Uno de los murales que más destaca es el realizado por la artista Diana Velman, dedicado a Quinn.
La obra representa a la futbolista con su medalla olímpica, acompañada por una composición visual que mezcla banderas nacionales y los colores de la diversidad.
La pieza busca reconocer la trayectoria de una atleta que abrió caminos dentro del deporte internacional y convertir el espacio público en un punto de reflexión sobre identidad, igualdad y representación.
Estas obras forman parte de una intervención artística de mayor escala impulsada por la Secretaría de Cultura capitalina y la Secretaría de Obras y Servicios, con trabajos de muralismo en 52 avenidas de la ciudad.
Con estos murales, la ciudad invita a detener la mirada entre la rutina diaria y descubrir que detrás de cada campeonato, cada gol y cada medalla también existen relatos de lucha, identidad y transformación social.







