Una de las tradiciones culturales más importantes de El Salvador, reconocida recientemente por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, llegó a México a través de una exposición que muestra sus rituales, textiles, música, danzas y formas de organización comunitaria.
Se trata de “Entre flores y palmas: identidad, comunidad y ritual en Panchimalco”, muestra inaugurada en el Museo Nacional de Culturas Populares (MNCP) como resultado de la colaboración entre la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y la Embajada de El Salvador en México.
La exposición reúne 15 fotografías y una selección de piezas artesanales que permiten conocer la Cofradía de las Flores y las Palmas, una tradición del pueblo nahua-pipil de Panchimalco que cuenta con más de un siglo de existencia y que se mantiene vigente gracias a la participación de distintas generaciones.
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Una tradición salvadoreña que ya es Patrimonio de la Humanidad
La muestra adquiere especial relevancia porque la Cofradía de las Flores y las Palmas ingresó en diciembre de 2025 a la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
El reconocimiento convirtió a esta expresión cultural en la primera manifestación del patrimonio cultural inmaterial de El Salvador en recibir esta distinción internacional.
La celebración se realiza cada mayo en Panchimalco y está relacionada con el inicio de la temporada de lluvias y las cosechas.
Su preparación involucra a integrantes de la comunidad en diferentes actividades, desde la recolección de flores silvestres hasta la elaboración de palmas, procesiones, música, danzas y preparación de alimentos.
Más que una celebración religiosa o festiva, la tradición representa una forma de preservar la memoria y la identidad comunitaria.
Fotografías y artesanías muestran cómo se vive la celebración
El recorrido del MNCP permite acercarse a diferentes momentos de la festividad mediante imágenes y objetos elaborados por integrantes de la comunidad.
Entre los elementos que pueden observarse se encuentra el traje tradicional, compuesto por una falda elaborada en telar de palanca y un paño tejido en telar de cintura.
La exposición también reconoce el trabajo de Noemí Hernández, artesana que mantiene vigente la elaboración de estos textiles y contribuye a la transmisión de conocimientos tradicionales.
Otro de los momentos representados es la preparación de las palmas, en la que niñas, niños y jóvenes participan en la recolección de las llamadas flores de mayo en los alrededores de Panchimalco.
Posteriormente, las flores son colocadas una a una sobre las palmas de coco, cuyo proceso requiere tiempo y dedicación y se convierte, a su vez, en una actividad que reúne a familias y participantes de las cofradías.
Mujeres y nuevas generaciones mantienen vivo el patrimonio
Uno de los aspectos destacados durante la presentación de la exposición fue el papel de las mujeres en la transmisión de conocimientos entre generaciones.
La tradición se mantiene a través de las cofradías, organizaciones comunitarias que participan en la preparación de la celebración y conservan conocimientos relacionados con la vestimenta, los textiles, la alimentación, la música y la danza.
La participación de niñas, niños y jóvenes también permite que estos saberes no queden únicamente en la memoria de las generaciones mayores, sino que continúen formando parte de la vida cotidiana y cultural de Panchimalco.
Las piezas y fotografías muestran además la convivencia de elementos indígenas con prácticas religiosas incorporadas durante el periodo colonial, reflejo de los procesos históricos que han dado forma a la identidad cultural de la comunidad.
México y El Salvador comparten expresiones culturales
Durante la inauguración, Emilio Montemayor Amaya, director del Museo Nacional de Culturas Populares, destacó los vínculos culturales que existen entre México y El Salvador.
El funcionario señaló que la exposición permite observar coincidencias entre las culturas populares de ambos países a través de elementos como bordados, máscaras, ofrendas, rituales, gastronomía y danzas.
La muestra, explicó, representa una oportunidad para acercar al público mexicano a una tradición que, aunque pertenece a otra nación, comparte elementos y formas de expresión con distintas manifestaciones culturales de México.
La exposición también es una forma de diplomacia cultural
La embajadora de El Salvador en México, Rosa Delmy Cañas, destacó que la exposición forma parte de una estrategia de diplomacia cultural destinada a difundir el patrimonio de su país.
La diplomática subrayó la importancia de la cultura como una herramienta para fortalecer el entendimiento entre las naciones, al permitir conocer sus formas de vida, costumbres y patrimonio.
La presentación en México cobra especial importancia por los vínculos históricos y culturales entre ambos países.
Para Carlos Augusto Torres Pérez, director del Instituto Regional del Patrimonio Mundial en Zacatecas México para América Central y el Caribe, el reconocimiento internacional de la Cofradía de las Flores y las Palmas pone en valor una tradición que permanece viva gracias a su propia comunidad.
En ella convergen memoria, identidad, conocimientos y formas de organización que han sido transmitidos de generación en generación.
Música salvadoreña acompañó la inauguración
La inauguración también tuvo un componente musical con los salvadoreños Yanci Paiz, en clarinete y saxofón, y Carlos Quintanilla, en piano, participaron en la ceremonia con la interpretación de “El nido”, poema de Alfredo Espino musicalizado por Carlos Colón, así como “Lamatzin Metztli”, de Ernesto Vega.
De esta manera, la música se incorporó al recorrido como otra expresión del patrimonio cultural salvadoreño.
¿Dónde visitar la exposición de Panchimalco?
“Entre flores y palmas: identidad, comunidad y ritual en Panchimalco” se presenta en el Museo Nacional de Culturas Populares, en la Ciudad de México.
El público puede visitar la exposición de martes a jueves, de 11:00 a 18:00 horas, y de viernes a domingo, de 11:00 a 19:00 horas.
La entrada permite conocer mediante fotografías, objetos y piezas artesanales una tradición que conecta identidad, comunidad, espiritualidad y conocimientos transmitidos durante generaciones.
La exposición también representa una oportunidad para acercarse a la diversidad cultural de América Latina y descubrir cómo una comunidad de El Salvador mantiene vigente un patrimonio que, desde 2025, forma parte del reconocimiento cultural de la humanidad.
Una ventana al patrimonio vivo de El Salvador
La muestra no se limita a presentar objetos tradicionales, ya que su principal atractivo está en mostrar que el patrimonio cultural sigue vivo cuando las comunidades continúan practicándolo, transmitiéndolo y transformándolo.
En el caso de Panchimalco, las flores, las palmas, los textiles, la música, las danzas y los alimentos forman parte de una celebración que cada año vuelve a reunir a distintas generaciones.
Ahora, esa historia puede conocerse en México a través de una exposición que pone en primer plano los saberes de una comunidad nahua-pipil y fortalece los lazos culturales entre México y El Salvador.






