La emoción venció a William «Camarón» Zepeda. Con la voz entrecortada y a punto del llanto, el nuevo campeón mundial ligero del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) recordó que durante años se fue a dormir imaginando el instante en el que escucharían su nombre como monarca del mundo, un sueño que finalmente se convirtió en realidad.
El boxeador mexiquense regresó la noche del martes a la Ciudad de México tras conquistar el cinturón verde y oro.
En el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México lo esperaban sus abuelitas, quienes fueron las primeras en abrazarlo, además de sus padres, familiares y amigos, que lo recibieron entre aplausos, porras y muestras de cariño.
Con el cinturón ligero del CMB sobre el hombro y el anillo conmemorativo que le entregó el organismo en una mano, Zepeda compartió la felicidad de haber alcanzado la meta por la que trabajó durante dos décadas.
«Fue algo con lo que siempre soñé porque durante todos estos años me iba todas las noches pensando en que iba a escuchar eso en mi cabeza y afortunadamente lo viví en carne propia», expresó el campeón, todavía conmovido por el logro.
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El peleador de San Mateo Atenco aseguró que el año de inactividad no frenó su preparación y que, por el contrario, le permitió llegar en mejores condiciones a la pelea más importante de su carrera.
«Gracias a Dios se logró, hace un año era el sueño esa pelea tan complicada, pero gracias a Dios hemos estado trabajando para ir logrando este sueño. Fue un año de inactividad, pero estuvimos trabajando», comentó.
Camarón Zepeda no era favorito, pero siguió el plan de trabajo
Aunque llegaba como víctima para muchos especialistas, Zepeda nunca perdió la confianza.
Explicó que el trabajo realizado durante un extenso campamento fue determinante para ejecutar a la perfección la estrategia que diseñó junto con su equipo.
«Sabíamos la dificultad de este combate, sabíamos que era un gran reto. Mucha gente no creía en nosotros, estábamos abajo en las apuestas, veía muchos comentarios donde no nos daban ninguna oportunidad, pero nosotros tranquilos, siempre concentrados”, añadió.
“Hicimos un buen plan de trabajo con los profesores, hicimos un campamento muy largo de alrededor de cuatro meses y creo que se dio el resultado», señaló.
Zepeda también agradeció el respaldo incondicional de su familia, que ha estado presente desde el inicio de su carrera y que volvió a acompañarlo en uno de los momentos más importantes de su vida.
«Contento, siempre he tenido esa bendición de que me acompañe mi familia y mis seres queridos, agradecido con ellos», dijo.
El nuevo monarca dedicó un espacio especial para hablar de sus raíces y del orgullo que siente por representar a San Mateo Atenco, municipio que considera ya dejó huella en la historia del boxeo mexicano.
«Me siento muy orgulloso de representar a San Mateo Atenco. Creo que lo hemos puesto en lo más alto y hoy con letras de oro grabamos que San Mateo Atenco, aparte de ser la tierra del calzado, también es la tierra de campeones», afirmó.
Con el cinturón del CMB y el anillo de campeón en sus manos, William «Camarón» Zepeda regresó a México convertido en campeón del mundo y con la satisfacción de haber cumplido el sueño que imaginó noche tras noche desde que comenzó a boxear.






