La rivalidad quedó arriba del ring y Puebla disfrutó una auténtica guerra entre dos leyendas del boxeo mexicano: Julio César Chávez y Jorge Arce.
Chávez y el Travieso se entregaron por completo en el Gimnasio Miguel Hidalgo durante la función benéfica “Batalla contra las Adicciones”, donde ambos dejaron claro que el espíritu combativo jamás desaparece.
La exhibición formó parte de las actividades de la Feria de Puebla 2026 y reunió a miles de aficionados que revivieron la nostalgia de las grandes noches del boxeo.
Desde el campanazo inicial, Chávez y el Travieso olvidaron que se trataba sólo de una exhibición y comenzaron a lanzar golpes con intensidad, precisión y orgullo.
Chávez caminó hacia adelante como en sus mejores tiempos. Sus clásicos ganchos al hígado aparecieron de inmediato y sus movimientos de cintura dejaron con la boca abierta a más de uno.
La afición no dejó de corear su nombre durante toda la noche, mientras el Travieso Arce respondió con movilidad, volumen de golpeo y ataques rápidos en corto, lo que elevó el ritmo de la pelea desde el primer episodio.
En el segundo asalto, Chávez mostró gran condición física. Apenas se sentó unos segundos antes de levantarse nuevamente para seguir presionando.
El Travieso también soltó las manos con mayor frecuencia y encontró espacios para conectar combinaciones, aunque “El César del Boxeo” mantuvo el control territorial en el centro del cuadrilátero.
Ni la campana detuvo a Chávez y al Travieso
El tercer round encendió por completo al público poblano. Ambos aceptaron el intercambio sin reservas y protagonizaron momentos de auténtico golpe por golpe.
Arce intentó arrinconar a Chávez, pero Julio respondió con presión constante y ataques al cuerpo y rostro de su rival.
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La emoción alcanzó su punto máximo en los últimos segundos. La campana sonó, pero ninguno quiso detenerse.
Chávez y Arce continuaron lanzando golpes después de que sonara la campana, mientras el público se levantó de sus asientos para ovacionarlos antes de que los separaran.
La pelea no tuvo ganador oficial, aunque la afición sí encontró vencedores: dos leyendas que regalaron corazón, espectáculo y una noche inolvidable con causa social.






