La geografía de la Selección Mexicana es amplísima y diversa, con cinco jugadores que nacieron fuera de territorio mexicano y cinco que vieron por primera vez la luz en Jalisco, que es el estado que más elementos aporta para el Mundial 2026.
El 5 de agosto de 2005 nació Obed Vargas en Anchorage, Alaska, es hijo de padre michoacano, quien de niño lo llevó a vivir a Seattle, donde se desarrolló en el Sounders.
Ahí fue visto y convocado a la Selección Mexicana, este año fue contratado por el Atlético de Madrid y Javier Aguirre ya lo incluyó en la Selección Mexicana para el Mundial 2026.
Brian Gutiérrez es otro que nació fuera de territorio mexicano, siendo en Chicago, Illinois, donde se desarrolló en la Academia del Chicago Fire.
Detectores de talento de Chivas de Guadalajara lo firmaron y desde el Rebaño Sagrado, con sus grandes actuaciones, dio el salto a la Selección Mexicana de Javier Aguirre.
Nacionalizados
El delantero Julián Quiñones nació en Magüí Payán, Colombia, y el mediocampista Álvaro Fudalgo en Hevia, España, y ambos jugaron en Águilas del América y tramitaron la nacionalidad mexicana.
Otro nacionalizado mexicano es Santi Giménez, quien nació en Buenos Aires, y a los tres años fue traído a México por su padre Christian, quien ya tenía la nacionalidad mexicana.
Santi Giménez se formó en la cantera de Cruz Azul, donde su padre es un referente en la historia de la Máquina.

Territorio mexicano
Los demás nacieron en territorio mexicano y con diferentes historias de formación como futbolistas, unos con más tradición familiar futbolera y recursos financieros y otros con ciertas carencias.
Orbelín Pineda es una de esas historias trascendentes de superación mediante el futbol, luego que en su querido San Fernando, Guerrero creció entre el pastoreo de vacas y jugando al futbol en la tierra suelta, hasta llegar a la Selección Mexicana y en el italiano Génova.
También está la de Jesús Gallardo, quien nació en Cárdenas, Tabasco, y vendió tortas para comprar su uniforme y zapatos con tachones para jugar al futbol.
O la del portero José Raúl “Tala” Rangel, quien fue panadero, ladrillero, paletero, repartidor en una carnicería y ayudante en la venta de cocos, para poder también comprar sus implementos deportivos y ahora tiene grandes posibilidades de ser el títular de la Selección Mexicana en el Mundial 2026.






