Rodrigo Huescas y el Copenhague de Dinamarca aprovecharon su condición de locales y lograron aguantar al Basilea de Suiza, con una actuación sobresaliente del guardameta Dominik Kotarski, para ganarse el derecho de competir en la máxima competencia europea, la Champions League, por séptima vez en su historia.
El canterano de Cruz Azul jugó los 90 minutos en la victoria de 2-0 que, después del empate en territorio suizo de 1-1, amarró el 3-1 global que les dio el pase a la fase de liga de la Liga de Campeones, por lo que el día de mañana estarán atentos al sorteo que revelará sus rivales.
La igualdad entre ambos equipos fue evidente en la cancha. El cuadro local buscó ser el protagonista de la primera parte, con mayor posesión y un par de ocasiones que rechazó de manera correcta el arquero Marwin Hitz, mientras que los suizos intentaron desarrollar posesiones largas que culminaron con débiles disparos a la puerta.
La precaución y la mesura reinó dentro del campo ante la posibilidad de que un error pudiera terminar con el sueño de la competencia más importante del viejo continente. La incertidumbre, así como el resultado sin goles, se mantuvo de cara al descanso.
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Sin embargo, segundos después del inicio de la segunda mitad, Andreas Cornelius venció a Hitz con uno de sus característicos cabezazos y le dio la ventaja a los daneses. Tras el gol, la escuadra visitante abandonó la prudencia que mostró en la primera parte y empujó por ese gol que le diera el empate.
Basilea se quedó cerca en varias ocasiones, pero la muralla de Kotarski fue imposible de superar. Hacia los minutos finales, con los locales encerrados en su área, una jugada aislada al 84’ en el área suiza resultó en un penal a favor de los leones nórdicos que Youssoufa Moukoko aprovechó para liquidar el encuentro y asegurar, entre celebraciones en la banca y la grada, el boleto al baile más exclusivo del futbol europeo.






