A Sergio “Yoreme” Mendoza ya le cayó el veinte de que es campeón mundial unificado de peso mosca del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) y la Asociación Mundial de Boxeo (AMB).
Pero la felicidad por alcanzar la cima del boxeo también le trajo el recuerdo de su hermano fallecido y una promesa que marcó su camino.
El sonorense no pudo contener las emociones cuando terminó la pelea. Más que celebrar los cinturones, recordó los sacrificios y el compromiso que hizo con su hermano: convertirse en campeón del mundo.
“Cuando entra mi entrenador me cayó el veinte. Recordé la promesa que le había hecho a mi hermano de que iba a ser campeón del mundo. Recordé las veces que batallé económicamente y todas las cosas que tuve que pasar para llegar a este momento. La promesa que le hice a mi hermano fue lo que me quebró”, compartió Sergio Yoreme Mendoza en conferencia de prensa.
Yoreme Mendoza impuso condiciones desde el primer round
Mendoza explicó que su estrategia consistía en imponer su boxeo desde el arranque, algo que no pudo hacer en su anterior combate en Japón, donde el esfuerzo por dar el peso afectó su velocidad y sus reacciones.
Esta vez, ante Ricardo “Niño” Sandoval, llegó con otra preparación y la decisión de hacer sentir su pegada desde el primer asalto.
“Desde el camerino el plan era ese: salir y, como dicen acá en Hermosillo, de que lloren en tu casa a que lloren en la mía, mejor en la tuya. Salí con la decisión de imponer mi boxeo, sobre todo la pegada, para que sintiera que no la iba a tener tan fácil”, relató.
El mexicano aseguró que aquella derrota en Japón también le dejó enseñanzas sobre los límites físicos y la importancia de competir en una división donde su cuerpo responda mejor.
“Una derrota duele mucho, pero yo más que nada lo tomo de la mejor manera. Tuve una derrota de aprendizaje en Japón. Aprendí hasta dónde llevar mi cuerpo al límite”, afirmó.
Una vida distinta y una revancha pendiente
Su victoria y coronación como monarca unificado también cambió su entorno. Mendoza contó que ahora la gente reconoce a su familia en su colonia y que sus seres queridos comparten con él la alegría de este logro.
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Sobre lo que sigue en su carrera, el campeón tiene una revancha pendiente con Sergio Sandoval y todavía desconoce qué otros retos aparecerán en su camino.
Finalmente, dejó un mensaje para los boxeadores y para quienes los juzgan después de una derrota, como ocurrió con él tras perder en Japón en abril pasado.
“Una derrota no te define como boxeador ni como persona. Uno no sabe lo que hay detrás. Muchos comentarios decían que era un boxeador infladísimo y que en la primera oportunidad que tuvo la perdió por nocaut, pero no saben lo que hay detrás, las dietas estrictas. Muchas veces nos vamos solo por el resultado; que vean un poco más allá”, concluyó.







