La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) llamó a la ciudadanía a registrar sus líneas telefónicas celulares antes del 30 de junio de 2026, fecha límite establecida por la ley, para evitar la desconexión con las aplicaciones de las instituciones financieras como los bancos.
A partir del 1 de julio, las líneas no registradas quedarán suspendidas y únicamente podrán realizar llamadas de emergencia hasta que se complete el trámite.
El presidente de la Condusef, Oscar Rosado Jiménez, subrayó que el registro es parte de un mundo cambiante: “El billete fue sustituido por la tarjeta, la tarjeta por el celular. Si el celular ahora es la nueva billetera, se creó la regulación para la nueva billetera”.
El funcionario advirtió que las instituciones financieras podrían enfrentar problemas de desconexión si los usuarios no cumplen con la disposición.
“La recomendación es que si, que hagan el registro, porque si tienen el tema las instituciones bancarias y las Sofipos o Sofomes de que podría haber una desconexión”, señaló, en referencia a las aplicaciones en los teléfonos celulares.
Rosado insistió en que los usuarios no esperen al último día para realizar el trámite, pues los sistemas podrían saturarse, como ocurre con la declaración anual de impuestos.
Por ello, recomendó registrar las líneas móviles cuanto antes para evitar la suspensión del servicio y garantizar la continuidad de operaciones bancarias y financieras.
Avance del registro en México
De acuerdo con la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT), hasta el 16 de junio de 2026 se han registrado 60.6 millones de líneas celulares, lo que representa apenas 41.9% de las 144.6 millones activas en el país.
Esto significa que aún faltan por registrarse más de 83.9 millones de líneas en sólo 11 días, lo que implicaría un ritmo de 7.5 millones de registros diarios para alcanzar la cobertura total.
El registro aplica tanto para usuarios de prepago como de pospago, quienes deben vincular su número con la CURP y una identificación oficial con fotografía (INE o pasaporte).
El objetivo es reducir delitos como extorsión, fraude y secuestro virtual, eliminando el uso de líneas anónimas.






