La Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) resaltó que, a pesar de que México es uno de los países con mayor actividad sísmica del mundo, tres de cada cuatro viviendas permanecen sin protección financiera ante desastres naturales.
La directora general de la AMIS, Norma Rosas, informó que 75% de las viviendas del país no cuenta con un seguro, situación que deja expuesto el patrimonio de millones de familias ante eventos como sismos, incendios o inundaciones.
En videoconferencia, señaló que existe una marcada brecha entre los niveles de riesgo y los niveles de aseguramiento, particularmente en entidades con alta actividad sísmica como Oaxaca, Chiapas y Guerrero, que registran las coberturas más bajas del país.
De acuerdo con el organismo, México se encuentra dentro del Cinturón de Fuego del Pacífico y está en interacción permanente con cinco placas tectónicas, factores que explican la elevada actividad sísmica nacional.
En promedio, el país registra cuatro sismos diarios con magnitud superior a 3 y alrededor de 90 movimientos telúricos al año con magnitud mayor a 4, cifra equivalente a cerca de 60% de los eventos de este tipo registrados a nivel mundial.
La AMIS advirtió que la recurrencia de los sismos puede generar una percepción equivocada de normalidad, cuando en realidad confirma la necesidad de mantener medidas permanentes de prevención y protección patrimonial.
Oaxaca, Chiapas y Guerrero, los más rezagados
Los datos del sector asegurador muestran que el promedio nacional de aseguramiento de vivienda ronda el 25%, considerando tanto pólizas contratadas de manera voluntaria como aquellas ligadas a créditos hipotecarios.
Sin embargo, los estados con mayor exposición sísmica siguen mostrando los niveles más bajos de protección.
Así, Oaxaca apenas registra una cobertura de 5.4% de las viviendas; Chiapas, de 8.2%; y Guerrero, de 10.1 por ciento.
En contraste, Nuevo León encabeza la lista con un nivel de aseguramiento de 69.4%, seguido por Quintana Roo, con 56%; Colima, con 52%; Coahuila, con 44%; y Aguascalientes, con 41 por ciento.
Para la AMIS, el principal reto consiste en impulsar el aseguramiento voluntario, ya que muchas viviendas sólo cuentan con coberturas asociadas a créditos hipotecarios que, en algunos casos, protegen únicamente el saldo insoluto de la deuda y no el valor total del inmueble.
Sismos aceleran pérdidas millonarias
La directora general de la AMIS recordó que los terremotos de 1985 y 2017 marcaron un punto de inflexión en la cultura del aseguramiento en México debido a las pérdidas económicas registradas.
Tan sólo el sismo de 2017 generó daños por tres mil 264 millones de dólares en términos reales, mientras que el terremoto de 1985 provocó pérdidas estimadas en cuatro mil 100 millones de dólares.
Además, tres de los eventos sísmicos más relevantes representan 22% de los montos asociados a los principales siniestros catastróficos que ha enfrentado el sector asegurador.
La experiencia, subrayó, demuestra que contar con un seguro acelera los procesos de reconstrucción y reduce el impacto económico de los desastres.
Crecen reclamaciones por terremotos
Norma Rosas destacó que la cobertura por terremoto se ha convertido en una herramienta clave de protección financiera.
Aunque las primas relacionadas con terremotos representan apenas 10% del ramo de daños, excluyendo automóviles, este riesgo concentró 40% de las primas destinadas a riesgos catastróficos durante 2025.
Asimismo, el monto de los siniestros registrados entre el primer semestre de 2025 y el primer semestre de 2026 aumentó 228 por ciento.
Durante 2025 se reportaron dos mil 738 siniestros vinculados con sismos. Las mayores afectaciones por severidad se registraron en Guerrero, Estado de México y Ciudad de México, mientras que el mayor número de reclamaciones aseguradas se concentró en Estado de México, Veracruz y Tlaxcala.
Indicó que la vivienda representó 14% del monto indemnizado por este tipo de eventos entre 2023 y 2025. Al incluir infraestructura gubernamental, la participación se eleva a 72% de las indemnizaciones.
Seguro, una herramienta de resiliencia financiera
La AMIS enfatizó que los daños ocasionados por un sismo no se limitan al movimiento de la tierra. Estos fenómenos pueden derivar en incendios, explosiones, deslizamientos, tsunamis, interrupciones de servicios y afectaciones graves a viviendas y negocios.
Por ello, recomendó contratar coberturas amplias que incluyan protección contra terremotos, incendios, responsabilidad civil, daños a contenidos y remoción de escombros.
En el caso de las empresas, las coberturas por interrupción de operaciones pueden contribuir a mantener ingresos y liquidez mientras se recupera la actividad económica.
La asociación reiteró que la prevención y la protección financiera deben mantenerse durante todo el año, ya que los riesgos naturales no siguen calendarios.
Aunque septiembre es identificado tradicionalmente como el “mes de los sismos”, los registros históricos muestran que estos fenómenos pueden ocurrir en cualquier momento y afectar severamente al patrimonio de las familias mexicanas.








