El encuentro con Madres Buscadoras y el traslado de la conmemoración zapatista fuera de Chiapas abren una nueva etapa de interlocución del EZLN con movimientos sociales.
El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) trasladará por primera vez a la CDMX la conmemoración del aniversario de su levantamiento del 1 de enero de 1994. Una delegación integrada por 1,111 zapatistas permanecerá durante diciembre en la capital para reunirse con Madres Buscadoras, pueblos indígenas, organizaciones sociales y colectivos vinculados con la Sexta Declaración de la Selva Lacandona y la Declaración por la Vida.
La decisión representa uno de los movimientos políticos más relevantes del zapatismo en los últimos años. No se trata únicamente de cambiar la sede del aniversario. El EZLN llevará su principal conmemoración pública a la Ciudad de México, el centro político del país, y la convertirá en un espacio de diálogo con actores que hoy participan en debates sobre desaparición de personas, derechos humanos, defensa del territorio y organización comunitaria.
Conmemorará EZLN en CDMX el 33 aniversario de su levantamiento
El subcomandante insurgente Moisés anunció el viaje durante el Semillero «Guerra contra la Humanidad. Las poblaciones y la naturaleza bajo asedio», realizado en el CIDECI-Unitierra, en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas. De acuerdo con el programa difundido por Enlace Zapatista, órgano oficial del movimiento, la delegación desarrollará durante diciembre conversatorios, encuentros políticos y actividades culturales que culminarán con la conmemoración del 33 aniversario del levantamiento.
La delegación se instalará en la Casa de los Pueblos y Comunidades Indígenas «Samir Flores Soberanes», inmueble ocupado desde 2020 por la comunidad otomí residente en la Ciudad de México. El espacio se ha convertido en un referente de organización indígena urbana y de articulación de movimientos sociales, por lo que su elección rebasa el plano logístico y adquiere un significado político.
Durante 32 años, las conmemoraciones del levantamiento zapatista se realizaron en territorio autónomo de Chiapas. Aunque el EZLN ha encabezado movilizaciones nacionales —como la Marcha del Color de la Tierra, en 2001— y encuentros en distintas entidades, nunca había trasladado el acto central del 1 de enero a la Ciudad de México.
Madres Buscadoras, eje del nuevo diálogo del EZLN

El encuentro con las Madres Buscadoras constituye el principal anuncio de la agenda presentada por el EZLN para su estancia en la CDMX.
El subcomandante Moisés explicó que el objetivo será escuchar directamente a las familias, conocer sus testimonios y expresar el reconocimiento del movimiento a quienes buscan a sus familiares desaparecidos. El EZLN no anunció su participación en labores de búsqueda ni en acciones judiciales. La convocatoria se limita al diálogo y al intercambio de experiencias.
La reunión ocurrirá en un contexto marcado por la crisis nacional de desapariciones. De acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO), México acumula más de 130 mil personas desaparecidas y no localizadas. Frente a esa realidad, cientos de colectivos de familiares han asumido tareas de búsqueda, documentación y exigencia de verdad y justicia.
Entre ellos figura el Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México, una articulación nacional creada en 2015 que reúne a decenas de colectivos y organizaciones acompañantes. Su participación ha influido en la construcción del marco institucional de búsqueda y en la incorporación de las familias a la discusión de las políticas públicas en la materia.
La decisión del EZLN de colocar a las Madres Buscadoras entre sus principales interlocutores refleja el papel que estos colectivos han adquirido dentro del debate nacional sobre derechos humanos, memoria y acceso a la justicia.
Una reorganización que ahora mira hacia afuera
La anunciada presencia del EZLN en la CDMX también se inscribe en el proceso de reorganización interna emprendido por el zapatismo.
En noviembre de 2023, el EZLN anunció cambios en su estructura de autonomía, entre ellos la desaparición de las Juntas de Buen Gobierno y la creación de nuevas instancias comunitarias de decisión. La organización presentó esa transformación como una respuesta a las condiciones que enfrentan sus comunidades y como el inicio de una nueva etapa de fortalecimiento interno.
La agenda prevista para diciembre refleja esa evolución. Además del encuentro con las Madres Buscadoras, la delegación sostendrá reuniones con organizaciones adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, colectivos de la Declaración por la Vida y representantes de movimientos indígenas, ambientales, feministas y comunitarios.
Más que recuperar una presencia permanente en la capital, el EZLN busca ampliar sus espacios de interlocución con organizaciones sociales en un contexto nacional marcado por la violencia, los conflictos territoriales y las demandas de justicia impulsadas desde la sociedad civil.
EZLN en CDMX: el antecedente de los 1,111 zapatistas
Uno de los elementos que llamó la atención del anuncio fue la integración de una delegación de 1,111 zapatistas.
El EZLN no ha explicado públicamente la razón de esa cifra. Sin embargo, el número tiene un antecedente dentro de la historia del movimiento: en 1997, una delegación con la misma cantidad de representantes participó en la construcción del Frente Zapatista de Liberación Nacional (FZLN), una organización civil impulsada por el zapatismo para ampliar su relación con sectores sociales fuera de Chiapas.
La coincidencia no cuenta con una explicación oficial del EZLN, pero resulta significativa por el peso que los símbolos y las referencias históricas han tenido dentro de la trayectoria política del movimiento.
Más que confirmar una continuidad directa, el antecedente permite observar cómo el zapatismo suele vincular sus nuevas etapas con momentos considerados relevantes dentro de su propia historia.
La Ciudad de México, escenario de una nueva interlocución

La elección de la Ciudad de México como sede de la conmemoración también tiene una dimensión política.
Desde 1994, el EZLN ha mantenido presencia en la capital mediante movilizaciones, encuentros y foros con organizaciones sociales. Entre ellos destaca la Marcha del Color de la Tierra, realizada en 2001, cuando la dirigencia zapatista recorrió el país y llegó al Congreso de la Unión para defender los derechos de los pueblos indígenas.
Sin embargo, el traslado del acto central del 1 de enero representa una decisión distinta. Por primera vez, la conmemoración del levantamiento dejará los territorios zapatistas de Chiapas para desarrollarse en el principal centro político del país.
Durante diciembre, la Casa de los Pueblos y Comunidades Indígenas «Samir Flores Soberanes» funcionará como punto de encuentro para conversatorios, reuniones y actividades culturales con colectivos indígenas, organizaciones de derechos humanos y movimientos sociales.
El espacio no es sólo una sede. Desde su recuperación por la comunidad otomí en 2020, se convirtió en un referente de organización indígena urbana y defensa de derechos colectivos en la capital.
Reflexión sobre la ciudad y las resistencias sociales
El anuncio del viaje y estancia del EZLN en la CDMX también generó interpretaciones entre participantes del Semillero «Guerra contra la Humanidad».
El historiador Ilán Semo consideró que la presencia del EZLN en la capital puede abrir una reflexión sobre las formas de organización social y el futuro de las ciudades. El académico planteó que la visita permite discutir la posibilidad de construir otros modelos de convivencia y participación colectiva.
Su valoración representa una lectura externa sobre el significado político del encuentro, no una postura oficial del EZLN. Sin embargo, aporta una perspectiva sobre la dimensión pública que puede adquirir la presencia zapatista en la capital.
Un nuevo capítulo en la trayectoria zapatista
A 33 años del levantamiento armado, el EZLN trasladará al centro político del país una conmemoración que durante más de tres décadas permaneció vinculada a Chiapas.
La decisión no representa un regreso a la política institucional ni una modificación de los principios que el movimiento mantiene desde 1994. Tampoco implica una convocatoria electoral o una nueva estrategia partidista.
Lo que plantea es una nueva forma de relación con otros actores sociales. El encuentro con las Madres Buscadoras, las reuniones con colectivos indígenas y los diálogos con organizaciones civiles muestran la intención del EZLN de colocar su agenda en conversación con luchas que hoy tienen un peso central en México.
La crisis de desapariciones, la defensa del territorio, los derechos de los pueblos indígenas y las demandas de justicia conforman un escenario distinto al que existía cuando surgió el zapatismo hace más de tres décadas.
El traslado de la conmemoración del 1 de enero a la Ciudad de México no modifica la historia del EZLN, pero sí marca un cambio en el lugar desde donde busca dialogar con el país.
Lee también:
EZLN en Oventik: el Semillero zapatista ante el colapso civilizatorio






