La Arena Ciudad de México se transformó en una cápsula del tiempo. Tras conquistar España, el festival
más grande de música de los 90, “Love the 90s”, llegó con una fuerza abrasadora a nuestro país la noche del
viernes 20 de marzo. No fue solo un concierto; fue un ejercicio de memoria colectiva que logró «sold out», dejando claro que la generación de los noventa sigue más viva que nunca.
Desde las 20:00 horas las inmediaciones de la Arena CDMX comenzaron a teñirse de colores que parecían
extraídos de un video musical de MTV. El acceso fue un desfile de nostalgia: chamarras rompevientos,
peinados altos y, sobre todo, una marea de tonos brillantes y fluorescentes que marcaban la moda de una
década irrepetible.
El viaje sensorial arrancó a las 21:00 horas, de la mano de un DJ que, en cada intermedio, mantenía la adrenalina a tope mientras las pantallas gigantes proyectaban fragmentos de videojuegos clásicos,
caricaturas emblemáticas y detalles estéticos que teletransportaron a los asistentes a sus años de infancia
y juventud.
Un evento conducido Opel locutor Jessie Cervantes, tuvo una pasarela de leyendas, que inició con Daisy
Dee, quien encendió la mecha con «Pump up the jam», seguida por la dulzura de Ann Lee y su éxito «Two
times».
LOS ABANICOS PRESENTES
La energía apenas calentaba cuando llegó uno de los grupos más emblemáticos de esa época, ahora con
nuevos integrantes, Locomía, quienes al ritmo de «Locomía», «Rumba, samba, mambo» y «Loco-Vox» hicieron gala de sus movimientos de abanico, que dejó a todo el público con ganas de más.
A medida que avanzaba la noche, el talento de los artistas originales se impuso. Aunque en algunos casos
el paso del tiempo era visible en el físico o en el ligero cansancio de ciertas cantantes, la voz y el talento
permanecieron intactos, demostrando por qué dominaron las listas de popularidad.
Así, siguieron figuras como La Bouche, quien elevó la temperatura con «Sweet dreams», «Be my lover», mientras que la española Rebeca hizo lo propio con «Vive» y su himno personal «Duro de pelar».
La Arena se convirtió en una pista de baile masiva durante cinco horas ininterrumpidas. El público sudó y
gozó con «Coco jamboo» de Mr. President y la coordinada coreografía de Abel, de S.B.S., en «Follow the leader», un clásico ya de las fiestas en nuestro país y en donde la coreografía fue clave de la noche.
Desde Dinamarca, Whigfield cumplió la promesa de un «Saturday night eterno», seguida por la potencia de Double Vision y los beats industriales de SNAP! con «The power!», «Rhythm is a dancer».
LOS LATINOS PRESENTES
El sabor latino llegó con Proyecto Uno, quienes pusieron a todos a saltar con «Está pegao’» y «El tiburón». Sin embargo, uno de los clímax de la velada ocurrió con Vengaboys, quienes entregaron un setlist cargado de energía con «We’re going to Ibiza», «We like to party» y el explosivo «Boom, boom, boom, boom!!»
La recta final fue un despliegue de maestría técnica con las percusiones de Safri Duo y el trance nostálgico de Alice DJ en «Better off alone».
El carismático Haddaway hizo que las más de 16 mil voces preguntaran al unísono «What is love», antes de que Rafa Villalba pusiera el toque bizarro y divertido con «Chiquetere». Uno de los momentos más emotivos fue ver a Dr. Alban compartiendo escenario con Haddaway para interpretar «It’s my life».
El cierre, épico y cargado de luces, quedó a cargo de la vocalista de Paradisio, quien con «Bailando» puso el punto final a una jornada donde el cansancio físico fue derrotado por la euforia.
Los asistentes abandonaron el recinto complacidos, muchos con la voz ronca y la mirada puesta en el 2027,
fecha en que este festival regrese a México, esperando que el reloj se detenga, una vez más, en los años
noventa.






