La directora Issa García Ascot llega al Festival Internacional de Cine en Guadalajara con una historia íntima, poderosa y profundamente emocional con su película “Lo que nos van dejando” no solo compite por los premios Mezcal y Maguey, una doble presencia que, reconoce, la llena de orgullo.
“Me da mucho orgullo que sea una película que se pueda considerar tanto como mejor película mexicana como para un premio de diversidad”, declaró en entrevista para Amexi.
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Una película que encontró su lugar en el momento justo
El camino de la cinta hasta Guadalajara fue tan vertiginoso como significativo, pues García Ascot reveló que el filme se terminó hace apenas un año y que la postulación al festival ocurrió prácticamente en paralelo con la etapa final de producción.
“Aplicamos a Guadalajara casi que mientras terminábamos y sí, el último día de la mezcla recibimos la invitación y fue muy emocionante”, recordó.
Si bien anticipaba que la historia podría encontrar eco en circuitos de cine LGBTQ+, no daba por hecho su presencia en uno de los festivales más importantes del país, y mucho menos en dos de sus secciones clave.
Ciencia, memoria y una protagonista fuera de lugar
La historia sigue a Sara, una bióloga molecular que abandona la ciudad para internarse en la selva y enfrentarse a un pasado que creía olvidado. Para la directora, la elección del perfil científico no fue casual.
“Era importante hablar de los científicos, del poco apoyo a la ciencia… y también que fuera alguien que pudiera entrar en contacto con la naturaleza, pero sin ser parte de ella”, explicó.
Sara, interpretada por Natalia Solián, no es una bióloga de campo, sino de laboratorio, lo que refuerza su desconexión inicial con el entorno y su proceso de transformación.
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La selva como metáfora del inconsciente
Más que un escenario, la selva de la región de Los Tuxtlas se convierte en un personaje simbólico dentro de la narrativa.
“La selva simboliza el inconsciente: es un lugar increíblemente hermoso, pero también retador y peligroso… un lugar con el que tienes que tener mucho cuidado”, explicó.
La intensidad visual y sonora del entorno natural, funcionó, como detonante emocional para la protagonista, empujándola a confrontar aquello que tenía reprimido.
“Es un lugar que todo el tiempo está haciendo ruido, que visualmente es muy intenso… y pensaba que era el lugar perfecto para que confrontara a Sara y la empujara a atreverse”, comentó.
Reconstruir el pasado: memoria, trauma y revelación
Uno de los ejes narrativos de la película es la memoria, particularmente la de un evento traumático que se revela progresivamente.
“Para mí era importante que esa memoria se manifestara de forma física, pero también emocional, con imágenes que van armando un rompecabezas que eventualmente entiendes”, detalló.
En ese sentido, García Ascot detalló que este proceso se construye a partir de fragmentos como sensaciones físicas, imágenes y elementos visuales que poco a poco forman un rompecabezas emocional.
“Queríamos que esas piezas se fueran acomodando hasta entender de dónde viene todo… hasta llegar al momento de recordar el abuso”, explicó.
La presencia de “Lo que nos van dejando” en el Premio Maguey responde también a su exploración de temas como la identidad y la diversidad.
Para la directora, el proceso de sanación de Sara implicó romper con las ideas impuestas, incluida la heterosexualidad obligatoria.
“Había algo importante en romper con ideas prefabricadas o con la heterosexualidad obligatoria y darse la oportunidad de encontrar eso que está buscando en otra mujer. Las mujeres nos salvamos entre nosotras… y para mí era importante que ella encontrara esa libertad también en ese vínculo”, comentó.
Un rodaje íntimo y profundamente emocional
Más allá de los retos técnicos, García Ascot destacó el trabajo con la actriz Natalia Solián, como uno de los procesos más significativos del proyecto en su papel de protagonista.
“El trabajo con Natalia fue sanador para ambas… nos hicimos familia”, compartió.
Reconoció que uno de los mayores desafíos fue sostener un arco emocional tan interno y complejo, algo que, asegura, el equipo logró gracias a la entrega total del elenco.
“El mayor reto era que la protagonista pudiera sostener un proceso tan interno y emocional como estaba planteado”, dijo.
Una mirada femenina en el cine contemporáneo
En el contexto actual del cine mexicano, la directora considera que su película forma parte de un momento clave en el que las mujeres cuentan sus propias historias.
“Durante mucho tiempo las historias de mujeres eran contadas por hombres, ahora cada vez somos más las que hablamos desde nuestra experiencia. Es importante que hablemos de nosotras desde lo vivido, no desde lo que se percibe desde afuera”, señaló.
Más allá de los premios, García Ascot tiene claro el impacto que desea provocar en la audiencia.
“Si alguien sale y piensa que vale la pena enfrentarse a sus miedos más terribles, sería valiosísimo. Creo que más allá de todos nuestros dolores, sí hay la posibilidad de cambiar y de despojarte de tanto miedo y tanto dolor”, concluyó.
Con “Lo que nos van dejando”, la cineasta propone un viaje emocional que transita entre el dolor, la memoria y la posibilidad de liberación, en una historia que conecta lo íntimo con lo universal. ¡No te la puedes perder!
¿Cuándo será el Festival Internacional de Cine de Guadalajara 2026?
FICG 2026 se llevará a cabo del 17 al 25 de abril. El país invitado de este año será Chile y la gala inaugural será “Moscas” de Fernando Eimbcke, película que obtuvo una excelente recepción por parte de la crítica durante su paso por Berlín.
Este festival cuenta con un trabajo de curaduría excepcional, un énfasis en el cine latinoamericano y una gran variedad de géneros en su selección.
En este evento el público podrá disfrutar de producciones increíbles y toda una competencia dedicada al cine LGBTQ+, un foco en cine socioambiental y propuestas innovadoras nacionales de ficción y no ficción.






