La historia de “Videncia” comenzó en 1974, cuando Ricardo Haneine Haua era un estudiante de preparatoria de apenas 17 años que decidió convertir sus inquietudes existenciales en un monólogo.
Más de medio siglo después, el autor regresa al escenario para interpretar esa misma obra, convencido de que las preguntas que lo impulsaron entonces aún tienen sentido en una sociedad que busca comprenderse a sí misma.
En entrevista para AMEXI, Haneine Haua explicó que este reencuentro no solo representa un reto artístico, sino también un viaje personal que le permitió descubrir la profundidad con la que aquel joven escribió un texto sobre la identidad, la conciencia y el desarrollo humano.
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Un puente entre el joven de 17 años y el hombre de 70
Lejos de considerar “Videncia” como una pieza anclada al pasado, Haneine Haua afirma que el montaje le permitió comprobar que los principios que plasmó durante su adolescencia permanecen intactos.
«Es como un puente entre los 17 años y ahorita. Han transcurrido muchas cosas, pero la esencia ha sido la misma. Eso fue lo que me motivó a pensar: ¿por qué no la vuelvo a presentar?», comentó.
El dramaturgo recordó que escribió la obra cuando cursaba la preparatoria y, aunque posteriormente desarrolló su trayectoria profesional fuera del teatro, nunca dejó de sentirse identificado con ese texto.
«Cuando lo veo en retrospectiva, lo veo con una profundidad que digo: híjole, era muy intuitivo, porque después de todo lo que he vivido, esos principios siguen muy presentes en mí y han sido un elemento muy importante para desarrollarme», explicó.
Las voces que representan el conflicto interno
Explicó que la puesta en escena gira alrededor de tres personajes que representan distintas dimensiones de una misma persona: Ricardo, quien simboliza el mundo material; Carito, la personalidad que interactúa con la sociedad, y Espiritual, la conciencia.
Para Haneine Haua, el conflicto entre estas tres voces continúa vigente porque refleja las decisiones, dudas y contradicciones que acompañan a cualquier ser humano.
«Es un diálogo interno conmigo, en tres personalidades… muchos de los principios del diálogo, de la discusión interna y de cómo uno se desarrolla hacia la sociedad han estado presentes claramente a lo largo de estos 52 años», señaló.
La nueva versión es dirigida por Mara Hernández Ponce, quien trabajó junto al autor para construir un lenguaje escénico contemporáneo sin perder la esencia del texto original.
El proceso también contó con la colaboración del actor y director Guillermo León como asesor escénico y responsable del entrenamiento físico.

Una obra que también dialoga con las nuevas generaciones
Aunque el texto fue escrito hace cinco décadas, Haneine considera que las inquietudes de los jóvenes actuales encuentran puntos de coincidencia con las planteadas en Videncia.
Después de las funciones realizadas durante mayo, el autor recibió comentarios de asistentes de distintas edades, quienes encontraron lecturas diferentes de la obra.
«Los mensajes que he recibido han sido de distintos grupos y distintas generaciones. Algunos jóvenes me han dicho que los he hecho reflexionar y que los he hecho ver ciertas cosas importantes», comentó.
Lejos de pensar que las nuevas generaciones viven alejadas de la introspección, el dramaturgo considera que hoy existe una conciencia social distinta que también nace de un ejercicio de reflexión personal.
«Yo los veo muy conscientes en términos sociales, muy conscientes sobre la diversidad y sobre cómo relacionarse con los demás. Para que haya una conciencia social tiene que haber una conciencia interna de tu misma persona», afirmó.
La invitación a mirar hacia el interior
En una época marcada por la inmediatez y el constante flujo de información, Haneine cree que Videncia invita al público a detenerse para escuchar su propio diálogo interior.
«Es bien válido tratar de ver hacia el interior, hacer una reflexión profunda y preguntarte: ¿quién soy?, ¿dónde están mis principios?, ¿cómo debo interactuar con mi comunidad y con mi sociedad?», expresó.
El autor añadió que el montaje no pretende ofrecer respuestas absolutas, sino abrir un espacio para que cada espectador encuentre su propia interpretación.
«No es un mensaje único y eso me parece maravilloso. Cada quien puede percibirlo y asimilarlo de acuerdo con su experiencia personal», dijo.
A su juicio, la riqueza del teatro radica precisamente en esa diversidad de lecturas, pues “las partes comunes existen, pero lo valioso es el mensaje interior que le llega a cada persona», explicó.

El reto de volver a actuar después de medio siglo
Además del componente emocional, el regreso al escenario implicó un importante desafío físico y artístico para el dramaturgo, quien reconoce que prácticamente comenzó desde cero.
«Yo les dije a mis directores que me dieran cuenta que no sabía caminar. He empezado a caminar, a hablar, a gesticular y a hacer movimientos congruentes para poder comunicar la obra de la mejor manera posible», relató.
Haneine destacó que interpretar un monólogo exige disciplina y una profunda conexión emocional, pues cada función representa una experiencia distinta.
«La obra sucede adentro. Desde adentro tiene que salir cada presentación porque cada una es única», aseguró.
El consejo para el joven que escribió la obra
Al preguntarle qué le diría al adolescente que escribió Videncia hace más de cinco décadas, Ricardo Haneine respondió que mantuviera la curiosidad y la apertura para aprender de la experiencia.
«Explora, no tomes nada como preestablecido, conoce, aprende y ten experiencias. No tengas miedo. La madurez viene con el conocimiento y con la vivencia. Que tus bases y tus principios sean los que te guíen«, expresó.
¿Dónde y cuándo ver “Videncia”?
«Videncia» ofrecerá una temporada de cuatro funciones los lunes 10, 17, 24 y 31 de agosto, a las 20:00 horas, en el Teatro La Capilla, ubicado en **Madrid 13, colonia Del Carmen, en la alcaldía Coyoacán.






