La banda sinfónica infantil de Tlaxiaco se presentó con éxito en el Vaticano y Roma, donde mostró la riqueza cultural de Oaxaca, al amenizar la misa papal en la iglesia de San Salvatore in Lauro, ante el Papa León XIV.
El grupo de 40 niños, niñas y jóvenes músicos es parte de un proyecto comunitario que se impulsa para lograr la reconstrucción del tejido social en las zonas de mayor marginalidad de la zona mixteca.

La base de la banda infantil comenzó con 23 integrantes y hoy cuenta con 100 menores que conforman tres agrupaciones: la banda filarmónica, la orquesta de cámara y la orquesta sinfónica, siendo esta última la que se presentó en el Vaticano.
Música tradicional oaxaqueña en el Vaticano
Los menores interpretaron música tradicional oaxaqueña, incluyendo piezas como «Finacates y Finacatitos» del maestro Cipriano Pérez Cerró y «Amigo» del cantautor brasileño Roberto Carlos.
La presentación fue un momento histórico para la comunidad mixteca, que vio en sus niños a verdaderos embajadores culturales de Oaxaca en el extranjero.

Las niñas y niños que viajaron al viejo continente mostraron su felicidad por atravesar fronteras y cumplir uno de sus grandes sueños: estar presentes en un escenario de grandeza espiritual como la plazuela del Vaticano.
«Nunca vamos a olvidar esta travesía, es un un sueño cumplido y me siento orgulloso porque fui embajador de Oaxaca y de la región mixteca y me di cuenta de que el mundo nos recibió con calidez y alegría como si fuéramos grandes estrellas», afirmó Noemí , una de las saxofonistas de la orquesta infantil indígena.
Un proyecto que transforma vidas
De esta manera, la presentación de la orquesta infantil indígena de Tlaxiaco en el Vaticano representa un logro no solo artístico, sino también social.
El proyecto comunitario permite que niñas, niños y jóvenes de la zona mixteca encuentren en la música una herramienta de desarrollo personal y colectivo, alejándose de los riesgos que enfrentan las comunidades en situación de marginalidad.
Por su parte, las autoridades y organizaciones que respaldan esta iniciativa celebraron el éxito de la agrupación, que continúa trabajando para llevar la música oaxaqueña a nuevos escenarios y consolidar su proyecto de reconstrucción del tejido social.
La orquesta sinfónica es hoy un orgullo para Oaxaca y un ejemplo de cómo el arte puede transformar realidades.
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