Defensor asesinado contaba con protección desde 2023
El asesinato de Reynaldo Pérez Pérez, acompañante de familias indígenas desplazadas en Chiapas, volvió a colocar en el centro los riesgos que enfrentan los defensores de derechos humanos que trabajan con comunidades afectadas por la violencia en la entidad.
Pérez Pérez fue víctima de un ataque a balazos el 28 de octubre en la comunidad de Yabteclum, municipio de Chenalhó, en la región de Los Altos. La Fiscalía de Chiapas abrió una investigación para esclarecer el crimen. Las primeras indagatorias apuntan a la participación de dos personas que se desplazaban en motocicleta.
El caso adquiere una dimensión particular. Reynaldo Pérez contaba con medidas del Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas desde junio de 2023, después de denunciar amenazas y agresiones.
Acompañaba a familias desplazadas
Reynaldo Pérez Pérez era indígena tzotzil y durante años acompañó a familias desplazadas por la violencia en Chenalhó y otras zonas de Los Altos. Entre sus actividades estuvo la representación y acompañamiento de familias desplazadas de Santa Martha. Asimismo, otras labores de mediación relacionadas con conflictos territoriales entre comunidades de la región.
El defensor también documentó desplazamientos y denunció la situación de familias que permanecieron fuera de sus comunidades a causa de la violencia criminal.
Su asesinato ocurrió en una región marcada por conflictos territoriales, presencia de grupos armados y desplazamiento forzado. Esas circunstancias han incrementado la vulnerabilidad de comunidades indígenas y de quienes las acompañan.
Defensores en Chiapas enfrentan agresiones documentadas
El asesinato de Reynaldo Pérez no ocurre de manera aislada dentro del contexto de agresiones documentadas contra personas defensoras y periodistas en la entidad.
Organizaciones de la sociedad civil han documentado agresiones, amenazas, ataques e intimidaciones contra personas defensoras de derechos humanos en distintas regiones de Chiapas. Estos registros incluyen homicidios y otras formas de violencia contra personas vinculadas con la defensa de derechos y el acompañamiento de comunidades.
Por ello, el asesinato de Pérez Pérez vuelve a poner bajo cuestionamiento la capacidad de las instituciones para prevenir agresiones contra personas que ya han denunciado amenazas o se encuentran bajo mecanismos de protección.
Marcelo Pérez y Sinar Corzo, casos emblemáticos de asesinatos contra defensores en Chiapas
Entre los asesinatos que han marcado los riesgos para quienes defienden derechos humanos en Chiapas se encuentra el del sacerdote tzotzil Marcelo Pérez Pérez. El sacerdote fue asesinado el 20 de octubre de 2024, después de celebrar misa en San Cristóbal de Las Casas. Durante años acompañó a comunidades indígenas, denunció la violencia y participó en labores de mediación en conflictos de la región.
Otro caso es el de Sinar Corzo Esquinca, defensor de derechos humanos asesinado el 3 de enero de 2019.
También se han registrado otros asesinatos de personas vinculadas con la organización comunitaria y la defensa de derechos en Chiapas, aunque cada caso requiere distinguir sus circunstancias particulares y el estado de las investigaciones.
Es indispensable esclarecer si su labor fue móvil del asesinato
Hasta ahora, las autoridades no han establecido públicamente el móvil del asesinato de Reynaldo Pérez Pérez. Por esa razón, organizaciones defensoras de derechos humanos exigen que la investigación considere su actividad y las amenazas que había denunciado como posibles líneas para esclarecer el crimen.
El caso vuelve a plantear una exigencia central: las medidas de protección deben ser capaces de prevenir agresiones contra personas que denuncian amenazas y cuyo nivel de riesgo las propias instituciones reconocen.
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