Ella es Araceli Calderón López, de origen zapoteco, originaria del municipio oaxaqueño de San Antonio de la Cal, quien desde el 16 de febrero, clama y exige la aparición con vida de su hija Lisbeth Saraí Pablo Calderón.
Este martes marchó por las calles y se manifestó frente a la Vicefiscalía de Justicia por Razón de Género para denunciar la inacción de las autoridades.

La mujer relató que se ha reunido en cinco ocasiones con el fiscal general Bernardo Rodríguez Alamilla, pero las respuestas son siempre las mismas. Mientras tanto, la esperanza de volver a ver a su hija con vida se desvanece. «No nos dan información, no nos dicen qué están haciendo. Nadie nos ayuda», señaló con desesperación.
Falta de diligencia en investigaciones
La madre denunció públicamente que, desde que interpuso la denuncia por la desaparición de su hija, ha percibido falta de diligencia e interés por parte de las autoridades para avanzar en las investigaciones y la búsqueda. Asegura que su hija no es delincuente ni tiene relación con gente mala, pero le tocó sufrir la pérdida.

Hasta el momento se desconocen las circunstancias exactas en que Lisbeth Saraí desapareció, así como su edad y descripción física. Sus familiares difunden sus datos a través de redes sociales con la esperanza de que alguien aporte información útil sobre su paradero.
Contexto de desapariciones en San Antonio de la Cal
Colectivos civiles han registrado al menos seis casos de desaparición en el municipio de San Antonio de la Cal y señalan la presencia de grupos de choque ligados al narcomenudeo y vinculados con sindicatos de transporte como responsables de estos hechos.
El último caso documentado en esta zona fue el de Erick Jair Pérez Limón, un estudiante indígena mixe de 21 años que fue levantado y desaparecido hace seis meses por miembros del CATEM y el sindicato Libertad, sin que hasta ahora las autoridades hayan dado con su paradero.
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