Por Yemeli Ortega, corresponsal en Houston
Elementos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por su sigla en inglés) de Estados Unidos abrieron fuego en Texas contra un venezolano, quien está recluido en un centro de detención sin que le hayan extraído la bala que le atravesó la espalda, denunció este lunes su abogada.
Wilber Garcés Pérez, de 28 años y nacionalidad venezolana, cuenta con un permiso vigente de trabajo en Estados Unidos. El domingo manejaba su automóvil en el norte de Austin mientras se desempeñaba como repartidor de comida, cuando un comando de ICE le disparó varias veces hasta que una bala lo alcanzó en la espalda.
“Esta mañana aún seguía sangrando”, aseguró la abogada de Wilber, Kate Lincoln-Goldfinch, en una conferencia de prensa en Austin, en la que sostuvo una conversación telefónica con Garcés en altavoz.
“Estoy mal, por el balazo, y no he recibido la atención médica necesaria”, se oyó decir a la voz a través del auricular. “No me quitaron la bala porque dicen que está muy cerca de la espina” dorsal, añadió el venezolano, quien aseguró que pasó toda la noche en un cuarto frío, sin cama ni analgésicos.
Agentes encapuchados y sin insignias
Según Garcés, los agentes de ICE iban a bordo de un vehículo negro, sin sirena ni insignia. Cuando se vio acorralado, dijo a los agentes que estacionaría su auto fuera del tráfico para poder bajarse -a unos metros de donde se encontraba- y llamó a su esposa Elizdar para ponerla al tanto.
Pero la mujer sólo alcanzó a escuchar los gritos del venezolano tras los disparos, antes de que la llamada se cortara.
Videos que circulan en redes sociales muestran a Garcés gimiendo de dolor al interior de un vehículo azul. Dos agentes sin uniforme -uno de ellos encapuchado- vistiendo gafas de sol y chalecos antibala que dicen “agentes federales” lo obligan a salir para esposarlo.
Más tarde, se observa a policías uniformados recortar la camiseta ensangrentada de Garcés, dejando al descubierto la perforación que le dejó el proyectil en la espalda. Ninguna ambulancia puede observarse en los alrededores.
Un migrante legal, padre de un niño discapacitado
El Departamento de Seguridad Nacional emitió un comunicado en el que aseguró que “el estado del inmigrante es estable y se encuentra bajo custodia federal a la espera de su expulsión”.
Según las autoridades, se trata de “un inmigrante indocumentado de Venezuela que había ingresado ilegalmente al país durante el gobierno (del expresidente demócrata Joe) Biden y contaba con una orden de expulsión definitiva”.
Pero la abogada Lincoln-Goldfinch aseguró que Garcés entró a Estados Unidos de forma legal en 2024, que tramita su asilo y que posee un permiso de trabajo legal y vigente. Aseguró que la orden de expulsión emitida en su contra se debió a que la Corte envió un citatorio para Garcés a una dirección incorrecta y lo reportaron como “ausente”.
“La Corte comete esta clase de errores con demasiada frecuencia”, sostuvo al asegurar que peleará para que su cliente obtenga atención médica, la anulación de la orden de deportación y el dictamen de una compensación por daños.
En la red social X, Lincoln-Goldfinch aseguró que Wilber tiene un hijo con discapacidad en Venezuela, y que gracias a su trabajo puede cubrir los gastos de los análisis y terapias que necesita.
“Nada justifica los disparos indiscriminados de ICE contra las personas en la vía pública”, recalcó la abogada.
Protestas y disturbios
El domingo, horas después de la balacera, decenas de personas se reunieron en el lugar de los hechos para protestar contra el ICE.
Niños y adultos alzaron pancartas que rezaban “Fuera ICE”, ondearon banderas de países latinoamericanos y colocaron flores y veladoras en honor del venezolano detenido.
Más tarde, algunos de los manifestantes realizaron pintas en las calles y se enfrentaron con la Policía, que lanzó bombas de pimienta.
El alcalde de Austin, el demócrata Kirk Watson, se dijo “extremadamente decepcionado de que una persona haya sido herida” por agentes de ICE en las calles de su ciudad, mientras organizaciones de derechos humanos exigen una investigación independiente y que no se deporte a Garcés, pues es un testigo clave de los hechos.
El caso de Garcés ocurre casi dos meses después del asesinato por parte de ICE del mexicano Lorenzo Salgado Araujo, en Houston, Texas.
El presidente republicano Donald Trump regresó a la Casa Blanca en 2025 con la promesa de expulsar a millones de migrantes indocumentados.
A través de controvertidas medidas, casi 51 mil migrantes indocumentados fueron detenidos en Estados Unidos sólo en agosto, según cifras del Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
Desde que Trump inició su segundo mandato, al menos ocho personas han muerto por disparos de agentes de ICE, mientras que más de 50 personas fallecieron bajo custodia de esa misma institución, según cifras oficiales, las más altas reportadas en el país.
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