En México, así como en 18 países más, el abuso digital suele estar mucho más cerca de lo que parece, pues cinco de cada 10 víctimas de ciberacoso identifican como agresor a alguien de su propio entorno, de acuerdo con un estudio global de Kaspersky.
En el marco del Día Mundial contra el Ciberacoso, también conocido como Stop Cyberbullying Day, que se conmemora el tercer viernes de junio, impulsada por la Fundación Cybersmile, busca crear conciencia sobre cómo nos tratamos en línea y promover entornos digitales inclusivos y libres de abusos.
El estudio del centro interno de investigación de mercados de Kaspersky analizó la prevalencia e impacto del abuso facilitado por la tecnología en usuarios en Austria, Brasil, China, Colombia, Francia, Alemania, Grecia, India, Indonesia, Italia, Malasia, México, Marruecos, Portugal, Rusia, Serbia, España, Reino Unido y Estados Unidos.

Detalla que los amigos representaron 15% de los casos, seguidos por parejas actuales (10%), compañeros de trabajo (8%), familiares (7%) y exparejas (6%).
La investigación también encontró que las personas que sufrieron abuso por parte de amigos, parejas o familiares tenían más probabilidades de haber ejercido conductas similares hacia personas de esos mismos grupos, lo que sugiere que la violencia de este tipo puede normalizarse dentro de las relaciones y convertirse en un ciclo difícil de romper.
Generación Z y mujeres, las más afectadas por abuso digital
El estudio resalta que la comprensión del abuso facilitado por la tecnología también cambia según la edad, pues las generaciones más jóvenes están más familiarizadas con este concepto, en parte por su mayor exposición a entornos digitales desde edades tempranas.
Precisa que casi 60% de los encuestados de la generación Z afirmó haber experimentado al menos una forma de abuso digital durante el último año.
En cuanto al género, 62% de las mujeres manifestó sentirse insegura en línea, frente al 54% de los hombres, diferencia que refleja una brecha en la percepción de seguridad digital que debe ser atendida con políticas y herramientas específicas.
Entre los entrevistados de la Generación Z, 81% afirmó conocer el término «abuso facilitado por la tecnología», mientras que entre los Baby Boomers la cifra baja a 64%.
El abuso no siempre se presenta como una amenaza directa
El riesgo está en que este tipo de abuso no siempre se presenta como una amenaza directa, dado que a veces comienza con prácticas que pueden parecer cotidianas como:
- Revisar conversaciones privadas
- Pedir acceso a cuentas
- Monitorear la ubicación
- Controlar con quién se comunica una persona
Estas conductas pueden convertirse en mecanismos de vigilancia, intimidación o control, con impactos directos en la privacidad, la autonomía y el bienestar emocional de las víctimas.
«Por mucho tiempo hemos asociado los riesgos digitales con amenazas externas, pero esta investigación demuestra que una parte importante del abuso facilitado por la tecnología ocurre dentro de relaciones cotidianas«, asegura Fabiano Tricarico, director de Productos para el Consumidor para Américas en Kaspersky.
Recomendaciones para prevenir el abuso digital

Los expertos de Kaspersky recomiendan reconocer las señales de control digital y no normalizar si alguien revisa conversaciones, exige contraseñas, monitorea ubicación, controla contactos o usa información privada para intimidar, porque son conductas que pueden ser señales de abuso facilitado por la tecnología.
Ante ello, consideran fundamental actuar antes de que escale:
- Guarda evidencias como capturas de pantalla
- Mensajes
- Correos
- Registros de llamadas
Además, sugieren proteger cuentas y dispositivos con contraseñas fuertes y diferentes para cada una, activar la autenticación en dos pasos y revisae con frecuencia la configuración de privacidad de redes sociales, correo y aplicaciones de mensajería.
También, sugieren revisar quién tiene acceso a la información personal, verificar los permisos de tus aplicaciones, eliminar accesos que ya no se usan y evitar compartir cuentas, claves, dispositivos o ubicación en tiempo real si no es necesario, así como también apoyarse en herramientas de seguridad confiables.
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