El consumo de alcohol en México se ha convertido en una crisis silenciosa de salud pública, con 42 mil muertes anuales, aumento de enfermedades hepáticas, violencia, accidentes y un impacto económico de 520 mil millones de pesos, advirtió la Red de Acción sobre Alcohol (RASA).
En entrevista con AMEXI, Luis Alonso Robledo, integrante de la organización, sostuvo que el problema debe colocarse en el centro del debate nacional, particularmente en el marco del Día Mundial del Hígado, que se conmemora cada 19 de abril para promover la prevención y detección temprana de enfermedades hepáticas.
El especialista afirmó que el alcohol se mantiene normalizado culturalmente, lo que dificulta dimensionar su impacto sanitario, pese a que seis de las diez principales causas de muerte en México están asociadas al consumo de bebidas alcohólicas.
Enfermedades hepáticas y muertes prematuras
Uno de los impactos más graves del consumo de alcohol se concentra en las enfermedades hepáticas, especialmente la cirrosis y el hígado graso, padecimientos que suelen detectarse cuando el daño es irreversible.
Robledo explicó que, a nivel mundial, más del 50% de las muertes por cirrosis están relacionadas con el alcohol, mientras que en México 36% de los fallecimientos por enfermedades del hígado también se vinculan con su consumo.
Además, señaló que 37% de las 42 mil muertes anuales asociadas al alcohol corresponden directamente a cirrosis hepática, lo que equivale a cerca de 15 mil fallecimientos cada año.
El activista advirtió que estas enfermedades pueden desarrollarse durante 10 a 20 años sin síntomas evidentes, lo que convierte al problema en una crisis silenciosa que se detecta en etapas avanzadas.
También destacó que 33.5% de la población presenta enfermedad alcohólica del hígado; de ese total, 26% corresponde a consumos excesivos y 55% a personas con trastorno por consumo de alcohol.
Más allá del hígado: violencia, cáncer y accidentes
El impacto del alcohol no se limita al daño hepático. Según RASA, el consumo está vinculado con diversos tipos de cáncer, entre ellos cáncer de mama y cervicouterino, además de accidentes, lesiones y violencia.
Robledo subrayó que este fenómeno convierte al alcohol en un factor de riesgo transversal que impacta al sistema de salud, seguridad pública y bienestar social.
La magnitud del problema también se refleja en la mortalidad diaria. En México fallecen 114 personas al día por causas asociadas al alcohol, cifra que contrasta con la atención pública que recibe esta problemática.
El representante de RASA comparó este dato con otras crisis sanitarias para ilustrar su dimensión, al señalar que esa misma cantidad de personas muere diariamente por causas relacionadas con el alcohol.
Costo económico millonario
Además del impacto humano, el consumo de alcohol genera un costo económico de 520 mil millones de pesos anuales, equivalente a 2.1% del Producto Interno Bruto.
Estos gastos incluyen atención médica, incapacidades laborales, pérdida de productividad, accidentes y gastos familiares, lo que incrementa la presión sobre el sistema de salud y la economía doméstica.
Robledo explicó que muchas familias enfrentan gastos catastróficos, especialmente cuando se requiere tratamiento especializado o rehabilitación.
Un proceso residencial en centros de atención puede costar entre 30 mil y 40 mil pesos por periodos de tres a cuatro meses, mientras que un trasplante de hígado implica costos mucho mayores.
Sistema de atención insuficiente
El especialista advirtió que la capacidad institucional para atender esta problemática es limitada, lo que obliga a muchas personas a buscar ayuda en organizaciones civiles con recursos restringidos.
Señaló que sin prevención temprana, inversión pública y servicios especializados, México continuará reaccionando tarde ante enfermedades prevenibles.
Consumo de alcohol en México: falta de regulación y presión de la industria
Robledo también cuestionó la falta de medidas regulatorias contundentes para reducir el consumo de alcohol en el país.
Entre las acciones urgentes mencionó aumento de impuestos, restricción de publicidad, etiquetado sanitario, reducción de puntos de venta y campañas permanentes de prevención, políticas respaldadas por organismos internacionales.
El activista citó ejemplos internacionales, como Rusia e Irlanda, donde las regulaciones han logrado reducir el consumo y los daños asociados.
Mundial 2026 y aumento de exposición
La organización expresó preocupación por el Mundial de Futbol 2026, ante la posible mayor promoción de bebidas alcohólicas durante eventos masivos.
Robledo consideró contradictorio que mientras se busca reducir enfermedades crónicas, se mantenga una promoción intensiva de productos asociados con riesgos sanitarios.
Mujeres y jóvenes, nuevos focos de alerta
El activista alertó sobre el incremento del consumo de alcohol entre mujeres, tendencia que preocupa por su vínculo con cánceres específicos y enfermedades hepáticas.
También señaló que los jóvenes enfrentan mayor riesgo debido a la normalización social, publicidad y fácil acceso a bebidas alcohólicas.
El costo invisible del consumo de alcohol en México
Robledo concluyó que detrás de las cifras existen historias de deterioro físico, crisis familiares y sufrimiento emocional que no se reflejan en las estadísticas oficiales.
El especialista sostuvo que México aún puede corregir el rumbo, pero se requiere voluntad política, políticas públicas basadas en evidencia y una conversación nacional más abierta sobre los riesgos del alcohol.
El aumento de muertes y enfermedades asociadas al consumo de alcohol plantea un desafío urgente para la salud pública, en un contexto donde la prevención y regulación siguen siendo limitadas frente a la magnitud del problema.
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