La Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió una alerta de vigilancia internacional tras detectar un brote de hantavirus, cepa Andes, a bordo del crucero MV Hondius, que zarpó de Ushuaia, Argentina, el 1 de abril de 2026. Hasta el 7 de mayo de 2026, los registros reportan tres fallecimientos y un total de ocho casos confirmados o sospechosos. ¿Hay hantavirus en México?
La OMS confirmó que la cepa Andes causa la infección y es la única variante del hantavirus capaz de transmitirse de persona a persona en situaciones de contacto muy estrecho. No obstante, el organismo subraya que el riesgo para la población mundial sigue siendo bajo y no hay necesidad de pánico ni restricciones de viaje.
Situación actual del brote
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Casos y decesos: los reportes confirman tres muertes de pasajeros; entre los fallecidos hay dos ciudadanos neerlandeses. En Zúrich, Suiza, médicos detectaron un octavo caso correspondiente a un pasajero que desembarcó antes de activarse la alerta.
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Localización del crucero: el buque se encuentra actualmente fondeado frente a las costas de Cabo Verde. Tras la solicitud de la OMS, el barco espera atracar este sábado en Tenerife, España, para iniciar los protocolos de repatriación y atención médica especializada.
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En paralelo, Argentina y Chile registran un aumento de casos de hantavirus en 2026, lo que elevó la preocupación regional cuando surgió el brote en el crucero. Argentina investiga posibles orígenes en roedores cerca de Ushuaia.

Respuesta internacional tras detectarse. ¿Qué está pasando actualmente?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) activó una respuesta internacional tras detectar un clúster de casos de hantavirus a bordo del crucero MV Hondius, de bandera neerlandesa. El barco zarpó de Ushuaia, Argentina, el 1 de abril de 2026, con alrededor de 147 pasajeros y tripulantes de 23 nacionalidades.
Hasta principios de mayo, los registros identificaron ocho casos con tres muertes y, al menos, un paciente en cuidados intensivos.
Este evento generó alerta global porque ocurrió en un entorno cerrado (un crucero de expedición polar), involucra a múltiples países y aborda la variante Andes (propia de Sudamérica), que tiene un potencial limitado de transmisión de persona a persona.
El barco permaneció anclado frente a Cabo Verde (África Occidental) por precaución, ya que varios puertos le negaron el atraque inicial. Equipos médicos evacuaron a pacientes graves a Países Bajos, Sudáfrica, Alemania y otros lugares, y realizan un rastreo de contactos en los países de origen de los pasajeros.
La OMS califica el riesgo para la población general como bajo, indica que el brote está “contenido” y no recomienda restricciones amplias de viaje, pero mantiene una vigilancia activa.
Los casos en Argentina y Chile
La hipótesis principal señala una exposición inicial a roedores o a sus excrementos (orina, heces o saliva) durante la travesía o en paradas en tierra, posiblemente en Ushuaia (Argentina) o en islas remotas visitadas (Antártida, Georgia del Sur, Tristán de Acuña, Santa Elena, etc.). Los roedores son el reservorio natural del virus.
Una vez introducido el virus, probablemente la cepa Andes, ocurrió una transmisión secundaria, limitada de persona a persona, por contacto estrecho y prolongado dentro del barco (al compartir cabinas o en los cuidados de enfermos).
La OMS y los expertos no descartan esta vía, algo poco común en la mayoría de los hantavirus, pero que cuenta con documentación en la variante Andes.
El brote es raro en un crucero, pero sirve como recordatorio de los riesgos zoonóticos y de cómo un virus con transmisión limitada puede amplificarse en espacios cerrados.
Las autoridades enfatizan que el riesgo global sigue siendo bajo. La recomendación principal es evitar el contacto con roedores y sus desechos en zonas endémicas, especialmente en Sudamérica. La vigilancia continúa y las investigaciones buscan el origen exacto.

¿Qué es el hantavirus?
De acuerdo con especialistas, el hantavirus agrupa virus pertenecientes a la familia Hantaviridae que pueden causar enfermedades graves en humanos, principalmente el síndrome pulmonar por hantavirus (SPH) en las Américas y la fiebre hemorrágica con síndrome renal (FHSR) en otras regiones.
Estos virus viven en roedores silvestres, que actúan como reservorios principales sin enfermarse gravemente. La inhalación de aerosoles contaminados con orina, heces o saliva de roedores infectados transmite la enfermedad a las personas principalmente. No es un virus nuevo, pero genera preocupación por su alta letalidad en algunos casos.
Los síntomas iniciales suelen aparecer entre una y ocho semanas después de la exposición e incluyen fiebre, fatiga, dolores musculares, dolor de cabeza, náuseas y vómitos.
En la fase más grave del SPH, el paciente desarrolla una dificultad respiratoria rápida que puede llevar a un edema pulmonar y fallo cardiopulmonar. No existe un tratamiento antiviral específico; el manejo consiste en dar soporte en unidades de cuidados intensivos, y la detección temprana mejora las probabilidades de supervivencia.
Transmisión y prevención del hantavirus
El contacto con roedores infectados o sus excrementos produce la infección humana casi exclusivamente, especialmente al limpiar áreas cerradas como casas, cabañas o bodegas sin protección.
El virus no pasa fácilmente de persona a persona, excepto en el caso del virus Andes en Sudamérica, donde los registros documentaron contagios por contacto estrecho.
Las medidas clave de prevención incluyen sellar las entradas en las viviendas, almacenar los alimentos en contenedores, eliminar los criaderos de roedores y limpiar los excrementos con desinfectantes y mascarilla, sin barrer o aspirar para evitar aerosolizar el virus.
Mantener una buena higiene ambiental y evitar el contacto con roedores silvestres reduce significativamente el riesgo.
Las autoridades sanitarias recomiendan una ventilación adecuada en los espacios potencialmente contaminados y el uso de trampas o control profesional de plagas en zonas rurales o periurbanas. La educación pública resulta fundamental para minimizar las exposiciones accidentales durante actividades como el campismo o la limpieza estacional.

Situación actual y evidencia en México
Los boletines epidemiológicos oficiales de la Secretaría de Salud en México no reportan casos humanos recientes confirmados.
Sin embargo, estudios universitarios (UNAM y UASLP) detectaron múltiples variantes del hantavirus en roedores silvestres en estados como Sonora, San Luis Potosí y Querétaro, con una seroprevalencia significativa en las poblaciones de roedores.
Los expertos indican que el virus “casi seguramente” está presente en el país, aunque cuenta con un subdiagnóstico por la similitud de los síntomas con otras enfermedades y la baja notificación.
La presencia de roedores infectados en el norte y centro de México eleva el potencial de casos humanos, especialmente en zonas rurales o con una convivencia cercana entre humanos y fauna silvestre.
Las investigaciones genómicas confirman al menos 10 variantes circulando en roedores mexicanos, lo que sugiere un reservorio establecido.
Dado que los expertos ya detectan el hantavirus en roedores locales, su “llegada” no representaría un evento nuevo, sino más bien la materialización de casos humanos por exposición.
Factores como el aumento de las poblaciones de roedores por las lluvias, la deforestación o la urbanización irregular podrían incrementar el riesgo. La proximidad con Estados Unidos y el comercio facilitan la vigilancia, pero la subnotificación representa un desafío.
Las autoridades mexicanas mantienen la vigilancia epidemiológica, aunque no existe una alerta sanitaria activa por brotes locales.
La preparación incluye fortalecer la capacidad diagnóstica en los laboratorios y educar a la población en las zonas de riesgo. Un brote mayor resulta poco probable si mantienen las medidas de control de roedores, pero no lo descartan en escenarios de exposición masiva.






