En Zitácuaro, Michoacán, elementos federales localizaron e inhabilitaron un laboratorio clandestino para la elaboración de droga sintética, donde aseguraron mil 515 litros y mil 991 kilos de metanfetamina, más de 2 toneladas de sustancias químicas, reactores, tanques de gas y un campamento.
De acuerdo con el informe del gabinete de seguridad, en la presente administración localizaron 2 mil 644 laboratorios y aseguraron 132 toneladas 997 kilogramos de metanfetamina y 5 mil 452.5 kilogramos de precursores químicos, lo que debilita las estructuras criminales.
Las comandancias de la XII Región Militar y 21/a. Zona Militar indicaron que el 28 de agosto del presente año, elementos del Ejército Mexicano (Sedena) y de la Guardia Nacional (GN), en coordinación con la Armada (Semar), Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) y Fiscalía General de la República (FGR), realizaron reconocimientos terrestres y patrullajes de vigilancia.
Inmediaciones del poblado Rincón del Ahorcado
Agregaron que en inmediaciones del poblado Rincón del Ahorcado, municipio de Zitácuaro, localizaron e inhabilitaron un laboratorio clandestino para la elaboración de metanfetamina y aseguraron lo siguiente:
- 1,515 litros de una sustancia con características similares a la metanfetamina.
- 1,991 kilogramos de una sustancia con características similares a la metanfetamina.
- 2,325 kilogramos de sosa cáustica.
- 9 reactores.
- 1 campamento.
Lo asegurado fue puesto a disposición de la Fiscalía General de la República con sede en Zitácuaro para continuar con las investigaciones y acciones periciales pertinentes.
Problemática multifactorial; efectivos federales carecen de equipo adecuado
De acuerdo con los reportes oficiales, la problemática de los laboratorios clandestinos se debe a:
- Logística y ocultamiento. Los grupos criminales instalan reactores en zonas de serranía profunda, en los estados de Sinaloa, Michoacán o Durango, o los ocultan bajo lonas plásticas básicas, dificultando su detección satelital.
- Los centros de producción ya no se limitan a las sierras y se han detectado laboratorios compactos en bodegas periféricas de estados como Guanajuato y Puebla.
- Riesgos. El fentanilo, las metanfetaminas y sus precursores, tales como el ácido tartárico o la sosa cáustica representan peligro mortal inmediato. El personal militar carece frecuentemente de equipamiento de protección Hazmat de alta tecnología necesario para el primer respondiente y están expuestos a intoxicaciones graves o explosiones destructivas.
La destrucción de estas instalaciones genera una severa narco-contaminación ambiental en las zonas. En las fuerzas federales recae la responsabilidad técnica y jurídica de neutralizar toneladas de desechos altamente tóxicos que son vertidos en mantos acuíferos y suelos protegidos. Se requiere largo y costoso proceso de saneamiento que excede las capacidades tácticas de la Secretaría de la Defensa Nacional.
- Rastreo de la cadena de suministros. El problema no se soluciona solamente erradicando un narcolaboratorio sino rastreando cargamentos químicos lícitos e ilícitos que entran por aduanas marítimas o terrestres.
Intercambio de información con agencias
El desmantelamiento depende del intercambio frecuentemente de información estratégica con agencias internacionales, lo que significa constantes fricciones diplomáticas y carga total de ejecutar operaciones de manera autónoma en territorio nacional para salvaguardar la soberanía del país.
El margen de ganancia de los estupefacientes sintéticos es elevado y las organizaciones criminales tienen la solvencia para reemplazar y reubicar un laboratorio desmantelado en cuestión de días, lo que significa para las fuerzas nacionales un desgaste continuo.
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