Cada 8 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Cruz Roja, una fecha establecida a nivel internacional para honrar el nacimiento de su fundador, Henry Dunant. Él concibió la noble visión de crear sociedades que actuaran como entes naturales para prestar ayuda puramente humanitaria a cualquier persona que lo necesitara, sin importar su origen. Esta iniciativa se formalizó en la ciudad de Ginebra hacia el año de 1863 bajo la figura del Comité Internacional de la Cruz Roja.
Con el paso del tiempo y la necesidad de integrar a diferentes regiones, este inmenso esfuerzo solidario se expandió para conformar lo que hoy conocemos como la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.
La Media Luna Roja es el emblema equivalente a la cruz que utilizan los países de mayoría islámica; se adoptó para respetar sus creencias y asegurar que los voluntarios puedan operar y brindar auxilio con total neutralidad en esas zonas. Actualmente, esta gran red agrupa a millones de voluntarios y a 190 sociedades nacionales, pero aunque a nivel global celebramos el Día Mundial de la Cruz Roja en mayo, en nuestro país existe una fecha diferente.

El decreto de fundación y su labor en México
La razón por la que en México tenemos una conmemoración propia el 21 de febrero radica en el complejo proceso mediante el cual se instauró la ayuda humanitaria en el territorio nacional. Los primeros intentos para conformar la institución ocurrieron en 1898, pero fue hasta 1907 que el entonces presidente Porfirio Díaz expidió el decreto oficial para que el país se adhiriera a la Convención de Ginebra de 1864, buscando mejorar la atención de los heridos.
El verdadero valor operativo de la organización se demostró en agosto de 1909, cuando una devastadora tormenta golpeó fuertemente a la ciudad de Monterrey. En esa ocasión trágica, las brigadas lograron auxiliar y rescatar a la mitad de la población afectada. Esta vulnerabilidad ante las emergencias sigue vigente en la actualidad; de hecho, para dimensionar el riesgo constante en el país, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), tan solo en el año 2022 las unidades de Protección Civil municipales y estatales atendieron un total de 344 mil 549 eventos derivados de diversos agentes perturbadores.
Tras aquella heroica hazaña de 1909 para salvar a los regiomontanos, el 21 de febrero de 1910 se expidió el decreto oficial de su fundación en el país. Por este motivo, su aniversario nacional y su tradicional campaña de colecta coinciden siempre en los primeros meses del año.

Formación educativa frente al riesgo humano
El compromiso de esta institución va mucho más allá de la simple intervención en los momentos de crisis. Una gran parte de su esfuerzo diario se concentra en la atención continua, apoyando a adultos mayores y a personas con discapacidad mediante servicios sociosanitarios. Además, sus instalaciones funcionan como grandes pilares educativos en materia de salud integral. Destacan centros formativos como la Escuela Nacional de Técnicos en Urgencias Médicas (ENTUM) y la Escuela Nacional de Especialidades, donde se prioriza la formación de personal de enfermería y se profesionaliza a la población mediante cursos de primeros auxilios.
Toda esta capacitación ciudadana es vital, pues la gran mayoría de las emergencias son provocadas por descuidos. Según los datos del Inegi de 2022, seis de cada 10 incidentes fueron causados por la actividad humana. En este rubro destacan principalmente los accidentes terrestres, los cuales representaron el 21.0% del total de los auxilios en el ámbito municipal y el 17.4% en el estatal. Por otro lado, los eventos de origen natural, como las lluvias e inundaciones, representaron apenas uno de cada 10 auxilios.

Presencia histórica y apoyo a la población
La preparación técnica de sus miembros ha quedado entrelazada con la memoria de la nación a lo largo de 115 años de intervenciones críticas. Las comunidades que se han visto vulnerables ante una emergencia siempre han recibido sus servicios. Resaltan operaciones históricas de gran impacto, como la asistencia brindada a los exiliados de la Guerra Civil española en Morelia durante 1937, o la rápida evacuación de los habitantes de San Juan Paricutiro en 1943 debido al nacimiento del volcán Paricutín.
Asimismo, la institución brindó un apoyo invaluable a los estudiantes que resultaron heridos durante el movimiento estudiantil de 1968. De igual manera, su presencia fue vital durante las inmensas labores de rescate en los trágicos sismos del 19 de septiembre de 1985 y de 2017.
Hacer frente a este nivel de crisis requiere de una enorme red de apoyo. Según el Inegi, durante 2022 el país contaba con 30 mil 454 personas adscritas a las áreas de protección civil gubernamentales, quienes junto a los voluntarios enfrentan una pesada carga de trabajo.
De esta labor diaria, el 86.7% de los auxilios totales son cubiertos por las corporaciones municipales y un 13.3% por las unidades estatales. Reconocer este enorme esfuerzo interinstitucional en el marco del Día Mundial de la Cruz Roja evidencia que, frente a las estadísticas y la adversidad, la verdadera fuerza del país radica en los miles de rescatistas que arriesgan su propia integridad para salvar la vida de los demás.
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