La implementación de una credencial única de salud marcará el inicio de la construcción del sistema universal en México, un proyecto que busca integrar toda la infraestructura pública sanitaria para garantizar atención médica sin importar la afiliación de los pacientes, informó Eduardo Clark.
“El servicio universal de salud es una nueva estrategia para que toda la infraestructura, todo el personal, todo el equipamiento y todos los recursos, puedan operar como una red integrada que le dé servicio a toda la población”, explicó el funcionario.
Clark detalló que actualmente el sistema está fragmentado entre instituciones como IMSS, ISSSTE, IMSS-Bienestar y Pemex, lo que genera desigualdades en el acceso. “Muchas veces tenemos hospitales o clínicas más cerca que la que nos corresponde por afiliación y nos tenemos que trasladar lejos”, señaló.
Ante este panorama, el nuevo modelo busca que cualquier persona pueda atenderse en la unidad más cercana. “El servicio universal de salud busca que cualquier persona pueda encontrar atención médica en esta red integrada de servicios”, dijo.
Credencial única: primer paso
El subsecretario indicó que la credencialización iniciará en 2026 y será la base operativa del sistema. Además de servir como identificación oficial, permitirá acceder a servicios de salud y programas sociales.
“Funcionará como una identificación oficial para el banco, para servicios de luz, agua o gas, y también para registrarse en programas de bienestar”, detalló.
Asimismo, sustituirá de manera gradual los carnets de las distintas instituciones. “Tendremos una sola identificación que nos permita validar en ese momento la derechohabiencia”, añadió.
Clark enfatizó que este documento será clave para la universalidad: “Será el pase de entrada para que cada persona pueda acceder no solo a los servicios a los que ya está inscrita, sino a toda la red integrada”.
Primera etapa del sistema universal de salud: enero de 2027
El arranque formal del sistema está previsto para el 1 de enero de 2027, con un esquema inicial de intercambio de servicios entre instituciones.
El primer eje será la atención universal en urgencias, incluyendo la continuidad del tratamiento. “No solo se garantizará la atención inmediata, sino que la persona pueda permanecer en ese hospital, ya no se le trasladará ni se le pedirá pagaré”, afirmó.
También se contempla la cobertura nacional de embarazos de alto riesgo y emergencias obstétricas. “Podremos asegurar que se atiendan en los hospitales de mayor capacidad cercanos a donde viven”, explicó.
En materia de enfermedades cardiovasculares, se implementarán los llamados “código infarto” y “código cerebro”, que permitirán atención inmediata en la unidad más cercana y acceso universal a salas de hemodinamia.
“Si una persona sufre un infarto, podrá acudir a la clínica más cercana para estabilizarse y luego ser trasladada a un hospital resolutivo”, indicó.
Atención oncológica y continuidad de tratamientos
El modelo también prevé la universalización del diagnóstico y tratamiento del cáncer de mama mediante centros especializados.
“Las mujeres podrán hacerse mastografías, biopsias y recibir tratamiento en la unidad más cercana, no la que les corresponda”, dijo Clark, quien subrayó que esto permitirá diagnósticos más oportunos.
Otro de los cambios centrales será la continuidad de tratamientos para enfermedades crónicas o de alta complejidad, como cáncer, insuficiencia renal, VIH o hemofilia.
“Si una persona inicia un tratamiento en una institución, podrá permanecer durante todo el ciclo, evitando empezar de nuevo”, explicó.
Vacunación y consultas básicas
El plan incluye la universalización del Programa Nacional de Vacunación, de modo que cualquier persona pueda acudir a la clínica más cercana, independientemente de su afiliación.
“Si nos queda más cerca una clínica del IMSS, aunque seamos del ISSSTE, podremos vacunarnos ahí”, ejemplificó.
Además, se habilitarán consultas de primer nivel para padecimientos comunes. “Podremos atender una gripa o una diarrea en la unidad más cercana, incluyendo la receta médica”, dijo.
Segunda fase y consolidación
Durante la segunda mitad de 2027 comenzará el intercambio de servicios especializados, como estudios de laboratorio, radioterapia, tomografías y resonancias.
Para 2028 se prevé avanzar en tres ejes: surtimiento universal de recetas, consultas de especialidad referenciadas y atención abierta para enfermedades crónicas, como diabetes e hipertensión.
“El objetivo es reducir tiempos, costos y traslados, y aprovechar mejor toda la infraestructura del sector salud”, señaló.
Plataforma digital y expediente clínico
El proyecto estará acompañado por una aplicación móvil que permitirá a los usuarios gestionar su atención médica.
“Podrán ver su vigencia de derechos, ubicar unidades médicas, agendar citas y consultar su expediente clínico digital”, explicó.
El sistema incluirá historial médico, resultados de laboratorio, recetas y seguimiento de consultas. “La información de su salud estará en sus manos”, destacó.
También se prevé el uso de inteligencia artificial para orientar a los pacientes y, en zonas remotas, la implementación de teleconsultas.
Implementación gradual del sistema universal de salud
Clark reconoció que se trata de una transformación estructural sin precedentes en el país.
“Es un proceso histórico; nunca antes se había planteado integrar toda la infraestructura pública al servicio de todas y todos los mexicanos”, afirmó.
Subrayó que la implementación será progresiva para garantizar su viabilidad. “Lo hacemos de manera paulatina para asegurar la sostenibilidad financiera y operativa”, concluyó.
Lee: El 2 de abril inicia la credencialización nacional de salud






