Al igual que en algunos países latinoamericanos, como Brasil y Colombia, en México la incidencia real del dengue podría ser entre 10 y 25 mayor a la reportada por los sistemas de vigilancia, ya que hasta un 80% de quienes adquieren la enfermedad por primera vez y casi 60% de las que se infectan por segunda ocasión, pueden ser asintomáticas.
Un grupo multidisciplinario integrado por especialistas en epidemiología, salud pública, atención clínica, vigilancia, vacunación, entomología y políticas públicas de distintos países de la región realizó estudios para identificar las principales barreras que siguen limitando el control del dengue y formular recomendaciones para avanzar hacia una respuesta más efectiva.
«Frente a este panorama, fortalecer la vigilancia epidemiológica, impulsar la educación y la participación comunitaria, mantener las acciones de control vectorial e incorporar herramientas de prevención sustentadas en evidencia científica será clave para reducir su impacto», expusieron los especialistas de Takeda Pharmaceutical, empresa japonesa biofarmacéutica.
La incidencia global del dengue aumentó 30 veces
De acuerdo con los especialistas, el dengue ha aumentado en América Latina y ahora es la enfermedad transmitida por vectores que se propaga más rápido en la región, en tanto que la incidencia global se ha multiplicado por 30, impulsada por la propagación del mosquito Aedes aegypti y la aparición de múltiples serotipos y genotipos del virus.
Advierten que un problema grave es la recopilación de datos, cuyos responsables suelen priorizar las áreas urbanas, dejando a las poblaciones rurales y marginadas poco representadas.
Además, subrayan que la vigilancia eficaz del dengue depende de una fuerte coordinación entre los laboratorios, que confirman los casos, y los servicios clínicos, que los diagnostican y reportan.
Esto perjudica la precisión de la vigilancia y las medidas de control de vectores y la asignación de recursos, como la distribución de insecticidas y suministros médicos, suelen estar mal dirigidas en ausencia de datos en tiempo real sobre casos confirmados, apuntan.
Actualización del Compendio Nacional de Insumos para la Salud
De acuerdo con la Secretaría de Salud, hasta a la semana epidemiológica 30 de 2026 -del 26 de julio al 1 de agosto- se habían confirmado más de tres mil casos de dengue, de los cuales 74% correspondía a Sonora, Veracruz, Tabasco, Sinaloa y Baja California Sur, y eso, de acuerdo con los especialistas, es una carga importante para el sistema nacional de salud.
En ese sentido, destacan la reciente incorporación de la vacuna tetravalente recombinante de virus vivos atenuados contra el dengue, con lo que se amplían las herramientas disponibles en México para prevenir la enfermedad que deberán articularse con la vigilancia epidemiológica, el control vectorial y las demás medidas de salud pública.
Desafíos más allá de la circulación del mosquito
Según los especialistas de Takeda, la región enfrenta desafíos que van más allá de la circulación del mosquito y que limitan la capacidad de prevenir y controlar oportunamente los brotes.
Entre las principales barreras están los sistemas de vigilancia fragmentados, subregistro de casos, capacidad diagnóstica desigual, resistencia creciente a insecticidas y vulnerabilidades socioeconómicas y ambientales.
Seis áreas prioritarias frente al dengue:
- Fortalecer la vigilancia epidemiológica. Contar con información confiable permite establecer oportunamente dónde, cuándo y en quiénes circula el dengue, así como detectar brotes y diseñar respuestas más eficaces.
- Modernizar el control vectorial. Es necesario complementar las tácticas tradicionales con nuevas herramientas y reforzar la gestión ambiental y comunitaria para reducir la población del mosquito y evitar su reproducción.
- Ampliar las herramientas de prevención. Los países deben avanzar en estrategias de vacunación basadas en evidencia y adaptadas a sus necesidades epidemiológicas, como complemento de las acciones de control vectorial.
- Reforzar los sistemas de salud. Es fundamental prepararlos para diagnosticar, atender y dar seguimiento oportuno a las personas con dengue, incluso durante los periodos de mayor transmisión.
- Incorporar variables climáticas en la toma de decisiones. Los datos sobre lluvias, temperatura y humedad pueden ayudar a anticipar condiciones favorables para la proliferación del mosquito y permitir una respuesta temprana.
- Aumentar la participación comunitaria. Las personas, las comunidades y las instituciones locales deben involucrarse activamente en las acciones de prevención.
De esta forma, los especialistas puntualizan que el dengue debe enfrentarse mediante una respuesta integral y coordinada entre distintos sectores, que combine acciones más amplias que las intervenciones tradicionales centradas exclusivamente en el control del mosquito.






