La jefa de Gobierno de la Ciudad de México (GCDMX), Clara Brugada Molina reivindicó el papel de los gobiernos locales como actores centrales para enfrentar las crisis globales y construir un nuevo modelo urbano.
La mandataria local precisa que para enfrentar las crisis globales se deben basar en la justicia territorial, la igualdad y el derecho a la vivienda.
Al participar en la Asamblea de Mujeres “Co-creando estrategias transformadoras de género para una vivienda adecuada para todas las mujeres y niñas”, realizada en el marco del Foro Urbano Mundial, en Bakú, Azerbaiyán, advirtió que el futuro urbano mundial será con soluciones construidas desde los gobiernos locales o no será.
¿De qué dependerá el futuro de los gobiernos locales?
Ante representantes de ciudades y gobiernos locales del mundo, Brugada Molina sostuvo que el futuro de las ciudades dependerá de la capacidad de los territorios para articular soluciones desde la cercanía con la población y desde una visión profundamente humanista.
Señala que la emergencia climática, la crisis de vivienda, las desigualdades y las distintas formas de violencia impactan cotidianamente a los territorios.
Debido a lo anterior, añade que son las ciudades y los gobiernos locales quienes enfrentan, desde la primera línea, las consecuencias de esos fenómenos globales.
“Las ciudades y los gobiernos locales somos protagonistas de la historia; vivimos a ras del suelo, cara a cara y de carne propia sentimos los dolores y las esperanzas de nuestra gente”, expresó.
La mandataria estatal defendió el municipalismo internacional como un movimiento político capaz de transformar la vida de millones de personas. AMEXI/FOTO/ GCDMX
¿Por qué defiende el municipalismo internacional?
La mandataria estatal defendió el municipalismo internacional como un movimiento político capaz de transformar la vida de millones de personas mediante:
La articulación de experiencias
Políticas públicas
Y soluciones construidas desde los territorios
“Ese es el municipalismo internacional: un movimiento político de territorios que se unen para que su voz llegue donde las decisiones se toman”, enfatiza Brugada.
Aunado a ello, compartió parte de su experiencia política y comunitaria en la Ciudad de México, donde, reconoce que decidió vivir desde joven en uno de los barrios más pobres de la capital para impulsar desde abajo procesos de transformación urbana y social.
“Desde allí construimos un gran movimiento de transformación del territorio, desde abajo”, afirmó.
Consecuencia de la crisis global de vivienda
La titular del Ejecutivo local también advierte que la crisis global de vivienda es consecuencia de décadas de políticas que transformaron un derecho humano en mercancía y mecanismo de especulación financiera.
“La financiarización de la vivienda ha expulsado a comunidades enteras de sus territorios, ha encarecido el acceso para las personas jóvenes y ha generado ciudades expuestas a la gentrificación”, señaló.
Por ello, defendió una visión de ciudad basada en el arraigo comunitario, el acceso a vivienda asequible y la justicia social y de género, más allá de la financiarización, que se refiere al proceso por el cual los mercados financieros tienen mayor peso en los temas que inciden en la comunidad.
“El derecho a la ciudad es también el derecho a no ser expulsado; es el derecho al arraigo vecinal”, sostuvo.
¿A quiénes afectan las desigualdades urbanas?
La jefa de Gobierno subraya que las desigualdades urbanas afectan principalmente a quienes históricamente han sido excluidos, por lo que insiste en que las políticas urbanas deben construirse desde una perspectiva territorial y con enfoque de derechos.
“Construir ciudades de derechos plenos significa aterrizar las políticas globales en la realidad concreta de cada territorio”, expresó.
En ese contexto, llamó a avanzar hacia un nuevo modelo de gobernanza internacional donde las ciudades tengan una participación activa y vinculante en la toma de decisiones globales.
“No hay gobernanza global eficaz sin nuestra participación activa”, afirmó.
Posicionamiento a favor de la paz
Brugada también Molina lanzó también un posicionamiento político a favor de la paz, la cooperación internacional y la construcción de ciudades solidarias frente a los discursos de odio y exclusión.
“Desde Bakú, entre el fuego ancestral de Azerbaiyán y las aguas del Caspio, las ciudades del mundo enviamos hoy un mensaje: no aceptamos que el miedo, la guerra, la desigualdad y el odio definan el destino de la humanidad”, declaró.