El proyecto responde a una demanda histórica de la comunidad científica para agilizar la llegada de reactivos y equipos especializados sin relajar los controles sanitarios y aduaneros.
El gobierno federal prepara una plataforma digital para agilizar la importación de insumos científicos, uno de los principales obstáculos que durante años han enfrentado universidades, centros públicos de investigación y laboratorios para acceder oportunamente a reactivos, materiales y equipos especializados indispensables para el desarrollo científico, tecnológico y de innovación.
La herramienta será desarrollada por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti) y la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM). Ambas dependencias acordaron establecer un convenio de colaboración para crear mecanismos que simplifiquen el registro, la revisión y la validación documental de los materiales destinados a la investigación científica.
El propósito es reducir tiempos administrativos sin relajar los controles sanitarios, aduaneros y de seguridad. Para ello se establecerá una coordinación más estrecha entre las instituciones responsables de regular el ingreso de estos insumos al país.
La secretaria de Ciencia, Rosaura Ruiz Gutiérrez, y el director general de la ANAM, Héctor Alonso Romero Gutiérrez, coincidieron en que el nuevo esquema deberá facilitar que universidades, centros públicos de investigación e instituciones de educación superior reciban con mayor oportunidad los materiales necesarios para desarrollar proyectos científicos, innovación tecnológica y formación de recursos humanos de alto nivel.
Importación de insumos científicos: un problema histórico

Aunque pocas veces ocupa espacio en la agenda pública, la importación de insumos científicos constituye desde hace años uno de los principales cuellos de botella para la investigación mexicana.
Reactivos químicos, muestras biológicas, cultivos celulares, anticuerpos, enzimas, estándares analíticos, materiales de laboratorio y equipos especializados suelen requerir autorizaciones sanitarias, revisiones aduaneras y trámites fiscales que prolongan su liberación y retrasan proyectos de investigación.
Además, muchos de estos materiales requieren cadena de frío, poseen una vida útil limitada o son fabricados por un reducido número de proveedores internacionales. Por ello, cualquier demora puede detener experimentos, incrementar costos, desperdiciar recursos públicos o afectar colaboraciones científicas con instituciones extranjeras.
El tiempo es básico para la investigación científica
La necesidad de simplificar esos procedimientos ha sido planteada durante años por la comunidad científica. En su documento «Propuestas para el Desarrollo de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación 2024-2036», la Academia Mexicana de Ciencias (AMC) incluyó entre sus prioridades agilizar la importación de equipamiento, reactivos y materiales destinados a la investigación, al considerar que constituye un factor estratégico para fortalecer la competitividad científica del país.
A ese diagnóstico se suma un estudio elaborado por el entonces Foro Consultivo Científico y Tecnológico. El análisis documentó que algunos reactivos y materiales perecederos no deberían permanecer retenidos más de 24 horas. Sin embargo, en determinados casos su liberación ha llegado a prolongarse durante varios meses, con repercusiones en proyectos científicos, formación de investigadores y publicaciones especializadas.
Como resumió entonces Francisco Mora, asesor jurídico del Foro Consultivo Científico y Tecnológico, «el tiempo es básico y la aduana debe tener un mecanismo ágil para que la mercancía no esté detenida innecesariamente», una demanda que hoy retoma la estrategia anunciada por el gobierno federal.
Importación de insumos científicos: la apuesta por una ventanilla digital
Frente a ese escenario, la plataforma que desarrollan la Secihti y la ANAM busca funcionar como una ventanilla digital especializada para registrar y validar previamente la documentación de los insumos destinados a actividades de investigación científica.
El sistema permitirá identificar desde el inicio cuáles productos corresponden efectivamente a proyectos científicos y cuáles requieren procedimientos regulatorios específicos. Esa identificación permitirá agilizar su despacho sin modificar las obligaciones legales vigentes.
Asimismo, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) colaborará en la definición de los materiales que, por sus características, deban mantener controles sanitarios especializados.
De igual forma, continuará la coordinación con el Servicio de Administración Tributaria (SAT) para armonizar los procedimientos fiscales relacionados con el comercio exterior de materiales científicos.
Secihti certificará los insumos destinados a investigación

Durante la reunión, Rosaura Ruiz propuso establecer un mecanismo mediante el cual la Secihti, con el respaldo de universidades y centros de investigación, pueda acreditar oportunamente qué insumos están destinados a actividades científicas.
Por su parte, Héctor Alonso Romero precisó que la ANAM no determina las condiciones sanitarias de importación ni certifica el contenido científico de los productos. Recordó que esas funciones corresponden a las autoridades competentes.
En ese sentido, planteó que la propia Secihti valide cuáles materiales están vinculados con proyectos de investigación para facilitar su identificación durante los procesos de importación y exportación.
Las autoridades coincidieron en que este esquema permitirá fortalecer las capacidades institucionales para que universidades, centros públicos de investigación, institutos tecnológicos y demás entidades académicas accedan con mayor rapidez a materiales estratégicos para la generación de conocimiento, el desarrollo tecnológico y la innovación.
Más competitividad para la ciencia mexicana
Además de agilizar trámites, el proyecto pretende fortalecer la capacidad científica del país al facilitar el acceso oportuno a materiales especializados que hoy resultan esenciales para la investigación biomédica, farmacéutica, ambiental, agroalimentaria, tecnológica e industrial.
La iniciativa también busca mejorar las condiciones para la colaboración internacional y reducir los costos derivados de retrasos administrativos. Además, brindar mayor certidumbre a los proyectos financiados con recursos públicos y privados.
No obstante, todavía quedan pendientes por definir aspectos fundamentales, como la fecha en que entrará en operación la plataforma, las instituciones que participarán en la primera etapa, los procedimientos que sustituirá o integrará y, sobre todo, las metas concretas de reducción en los tiempos de importación.
Si esos objetivos se cumplen, la nueva plataforma responderá a una demanda histórica de la comunidad científica. Podría inclusive convertirse en una de las reformas administrativas más relevantes para fortalecer la investigación, la innovación y la competitividad tecnológica de México.
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