
Y
a se consignaba en este mismo espacio que, cuando la presidenta Claudia Sheinbaum se pone a hablar sobre la austeridad republicana que debe privar entre los integrantes de su gabinete, así como entre los legisladores y, en general, en todo el partido Morena, la cruda realidad le muestra otra cosa. Lo que demuestra que sus subordinados y correligionarios, en el mejor de los casos, se burlan de ella y, eso sí, no paran de darle dolores de cabeza, por lo que la jefa del Ejecutivo no debería subestimar o reírse de las versiones que apuntan a que vive en un estado de constante estrés que está a punto de llegar al límite.
Si bien la presidenta dejó de defender al impresentable gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, a la voz de que no estaba dispuesta a hablar con él, así que ni intente llamarle, y que no se ha pronunciado sobre el caso del regreso del senador Enrique Inzunza, tiene que cargar con las cada día mayores exhibiciones de los lujos de algunos miembros de su gabinete.
En lo más reciente, legisladores del PAN y del PRI solicitaron acciones de supervisión e investigación ni más ni menos que en lo referente a la gestión de Carlos Ulloa Pérez, director general de Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México (Birmex), que, dicho sea de paso, no ha logrado abatir la falta de medicamentos, aunque Sheinbaum Pardo haya dicho todo lo contrario en su pasado Informe de Gobierno.
Diputados del PAN exigieron una investigación patrimonial y una auditoría sobre el desempeño del funcionario, mientras que, por su parte, el PRI dio a conocer que demandará la comparecencia de Ulloa Pérez para que responda cómo se ha desarrollado su gestión, especialmente en lo referente al manejo de los dineros.
Pero la exigencia de la oposición va más allá y resulta lógico que Acción Nacional y el Revolucionario Institucional hayan demandado también la comparecencia del secretario de Salud, David Kershenobich, y otros altos funcionarios del sector, con el objetivo de que expliquen la compra de medicamentos a sobreprecio por parte de Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México (Birmex). Y de ahí, todo indica que el único beneficiado fue precisamente Carlos Ulloa.
Hay que recordar que Ulloa Pérez relevó en Birmex a Iván de Jesús Olmos, debido a irregularidades detectadas en una megalicitación de medicinas e insumos médicos.
“No vamos a tolerar ningún tipo de corrupción”, dijo en aquella ocasión Sheinbaum, pero, por lo visto, no le queda de otra más que seguir tolerando y protegiendo a sus “austeros funcionarios”.
Otra funcionaria austera
Otra funcionaria que le sigue dando dolores de cabeza a la presidenta Sheinbaum es ni más ni menos que la flamante secretaria de Turismo, Josefina Rodríguez Zamora, a quien en redes sociales se le vio de vacaciones con su pareja, Iván García Juárez, procurador ambiental de Tlaxcala.
Apareció una foto, difundida por un periódico de circulación nacional, en la que puede apreciarse a la pareja luciendo artículos de lujo, como relojes y joyas, y en una segunda toma ya no aparecen dichos accesorios. Otro ejemplo de que este tipo de funcionarios siguen “a pie juntillas” las recomendaciones de la presidenta.
Ya plenamente evidenciada, la titular de Turismo negó, una y otra vez, haber utilizado recursos públicos para comprarse tan costosas joyas y aseguró que eso es producto de que ella y su familia han construido un patrimonio propio. ¿Será?
Sin embargo, el currículum de la hoy funcionaria no le da para tener un “patrimonio propio” de esa magnitud.
Rodríguez Zamora insistió: “Quiero ser absolutamente clara: ningún bien material de mi propiedad, incluido cualquier reloj, accesorio u otro artículo al que se haga referencia en la publicación, ha sido adquirido con recursos públicos, ni durante mi gestión como secretaria de Turismo”. No, pues sí.
Municiones
*** El próximo lunes será el primer Informe de Hugo Aguilar Ortiz, el ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia del Acordeón. Y dará cuenta de un año de dislates, errores y hasta pleitos, principalmente de quien será el o la sucesora en la presidencia de la Corte.
Resulta que la mal llamada “ministra del pueblo”, Lenia Batres, ya se creía con algo más que un pie en esa silla y acudió al Segundo Informe de la presidenta a promocionarse, pero en fachas.
Sin embargo, el enfrentamiento con la ministra “pirata”, Yazmín Esquivel, es constante. Y cada día que pasa prácticamente se dan verdaderas “perlas” de la ignorancia tanto de Batres como de la ministra Estela Ríos, quien cada vez entiende menos qué hace en un asiento de la Corte. ¿Cómo disfrazará Hugo Aguilar tanto error como logro?
Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad exclusiva de su autora y no reflejan necesariamente la posición editorial de AMEXI.
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